martes, 27 de junio de 2017

Cambios

Aquí Draven al aparato!

Lo primero, nop, no soy quien esperabais ya lo sé. Los abucheos al final, gracias.

Lo segundo, aclarar que el viernes no hubo actualización porque el trabajo me lo impidió. Hice todas las horas el día y unas pocas de la noche, soy así de pringui...

Y lo tercero es que es posible que en las próximas semanas haya cambios en las actualizaciones, pero iremos aclarándolo todo en las introducciones como hemos hecho hasta ahora.

Mi actualización de hoy es del relato "Hunters", que comencé gracias a los desafíos de San Valentín y he dejado aparcado pese a que tengo por ahí mil notas... Como ya dije es una historia que desde que Shin me pasó esa foto tenía que escribir. Y seguramente no lo esté haciendo bien, porque una tiene ojos en la cara pero supongo que lo importante es que lo estoy haciendo, que es para lo que abrimos este blog.

Así que, en principio, mi intención es ir intercalando Hunters y Reina del Infierno. Pero mi intención siempre se queda en eso así que... Ya veremos lo que pasa xD

Ronroneos para todos.

Draven

Hunters

- Ethan, márchate.

- Kristine…

Ella sonrió con cariño a su mentor. Tantos años y seguía preocupándose como el primer día.

- Estaré bien.

La morena seguía apuntando a Angel con su propia daga, y no dejó de hacerlo hasta que no perdió al vampiro de vista. Ethan no solía presumir de sus cualidades si no era absolutamente necesario, y le gustaba pasear entre los humanos como uno más.

- No lo entiendo. -comenzó a decir el cazador- Te he visto terminar con ese vampiro sin pestañear. ¿Cómo es posible que tu mentor sea…?

- Estoy mucho mejor entrenada que muchos de los tuyos. -dijo Kris con suficiencia. Si de algo estaba orgullosa, era de su entrenamiento y sus capacidades.

- ¿Pero por qué iba a instruirte uno de ellos? No tiene sentido.

La chica vio la duda en los ojos del cazador. La respuesta que iba a darle no iba a facilitar las cosas.

- Tiene sus motivos.

- ¿Los conoces?

Ella se echó a reír. Kristine sabía que ella era poco más que un fantasma dentro de su círculo. Prácticamente ningún cazador sabía de su existencia, y los que lo hacían era porque compartían su forma de ver el mundo. Pero al contrario que ellos, ella estaba sobradamente informada. Conocía la historia de Angel, y conocía de sobra la de su mentor, conocido por disparar primero y preguntar después. Si era sobrenatural debía morir, ése era su mantra en la vida. Y por lo que decían, aprendiz había superado al maestro.... Le dijera lo que le dijera, su opinión no iba a cambiar con facilidad.

- Me tomas por una idiota, ¿verdad? Créeme, a mí también me sonó a cuento chino cuando le conocí. Me costó mucho, muchísimo llegar a confiar en él. Pero con el tiempo te das cuenta de que no todo es blanco o negro, Angel.

Por alguna razón, la gustó pronunciar su nombre. Sonaba natural, como si estuviese destinado a salir de su boca. Al ver que él no decía nada, se acercó con cautela.

- Ethan se esforzó mucho por hacerme entender cómo funciona el mundo en realidad.

- ¿Por qué empezaste en esto?

- ¿Por qué lo hiciste tú?

Angel se pasó una mano por el pelo. Kris vio la duda, confiar en ella o mentir. Una de las cosas que Ethan la había enseñado, y en las que más había insistido, era aprender a leer a la gente.

“Tanto para la batalla como para la vida”, la había dicho su mentor, “Saber leer a tu oponente es fundamental. Y seguramente tengas más contrincantes en la vida que en tu misión”.

Cuando el cazador comenzó a hablar, ella supo que se había decantado por la verdad.

- Mi mentor me sacó del orfanato cuando tenía 8 años. No conozco otra forma de vivir.

Kris sonrió.

- ¿Qué? -preguntó él, confuso.

- Siempre he pensado que los cazadores surgen por dos motivos: pierden a un ser querido o nacen con ello en la sangre. Supongo que tu caso es lo más parecido a lo segundo.

- Así pues, ¿cuál es tu caso?

Kristine no pudo evitar la media sonrisa que surcó su rostro. Por su mente ni siquiera se pasó la idea de mentir o eludir la pregunta. Siempre había sido sincera con su historia porque, para ella, lejos de dar pena o acusar a la compasión, la convertía en una superviviente.

- Ninguno de los dos. -la cazadora suspiró- Me secuestraron y torturaron durante varios días, convirtiéndome en el alimento de mi captor y en su juguete favorito.

Angel la miró y ella supo que acababa de sacar una conclusión precipitada.

- ¿Ethan te rescató?

Ahí estaba: conclusión precipitada. Podía mentirle. Podía salvar la reputación de Ethan, hacer que el cazador le mirase con otros ojos en un instante. Pero no sería lo correcto. No ayudaría que abriese finalmente los ojos.

- Me rescaté yo sola, Angel. No conocí a Ethan hasta un año después.

Aquello llamó aún más la atención del cazador.

- ¿Tú sola?

- Tuve suerte, no voy a mentirte. Una mañana, cuando venía a alimentarse de mí debilitado por el sol, le clavé un palo de los que él utilizaba para torturarme en el pecho aprovechando que había conseguido liberarme de mis ataduras. Me destrocé las muñecas para conseguirlo, y si él no hubiese estado tan débil no podría ni siquiera haber soñado con acabar con él. No quieras saber lo que pasó cuando, tras aquello, me enfrenté a mi primer vampiro. -la morena se echó a reír- Para abreviar, te diré que aprendí muy rápido que las armas comunes no sirven para nada.

Angel parecía sorprendido e impresionado. Ella esperaba el típico ataque de compasión, pero no apareció.

- Después de lo que pasaste, ¿decidiste salir a cazar?

Ella asintió.

- Tomé algunas clases de defensa personal. Bueno, lo cierto es que tomé cientos de clases de todo tipo. Iba más allá de la defensa personal, tomé clases de artes marciales, boxeo, defensa, esgrima… También hice prácticas de tiro, primero de armas de fuego y más tarde de arco, cuando ya había comprobado que las balas son inútiles contra ellos. Oh, y primeros auxilios, esto también después de comprobar en mis carnes las múltiples heridas que podía hacerme yo solita sin que me atacase nadie. -dijo la chica riendo.

Él la miraba sin ocultar su sorpresa.

- Tenía que hacer algo para que nadie tuviese que pasar por lo que yo pasé. Estudié toda la información que encontré con respecto a los vampiros, y tuve que ir comprobando qué era verdad y qué no a medida que cada error me dejaba una nueva cicatriz. Después conocí a Ethan...

- Y él te instruyó.

- Así es. Pese a que la desconfianza hizo las cosas muy difíciles, la información que me proporcionó me salvó el culo una y otra vez. Y, por supuesto, el entrenamiento…

- Vaya…

- ¿Qué?

- Ya me habías sorprendido al verte acabar con ese renacido en menos tiempo del que la mayoría suele planear el ataque, pero ahora… Ahora estoy realmente impresionado, Kristine.

Ella sonrió y le lanzó su daga, que él cogió al vuelo.

- Ven, quiero llevarte a un lugar.

Él la miró con curiosidad.

- ¿A dónde me llevas?


- A intentar abrir un poco tu mente.