martes, 21 de junio de 2016

Sombras

Capítulo 4


-Gar levántate.- Insistió su compañero mientras le golpeaba la frente con el dedo.- Despierta Gaaaaaar, despierta, oyeee.
-Joder… Ya es raro que te levantes antes que yo, pero aún más post fiesta.- Hundió la cara en la almohada.
-Yo quería ir a la fiesta pero nunca dije que me emborracharía. Te lo dije, también estaría atento al trabajo. Si ellos te vieran no se creerían que fueras tú el descuidado.- Se burló.
-Ya te has reído, ahora vete.
-Hay otra víctima.


El ambiente en el pueblo no había cambiado. La gente seguía adelante con su vida. Algunos corros de señoras, hablando más bajo de lo normal, delataban cual era el tema de conversación. Otra muerte. Por lo que Ezequiel había conseguido averiguar, en sus compras en la panadería, la gente nativa de allí culpaba al exceso de población de los últimos años. Sus ritmos de vida descuidados y la falta de precaución. No veían ningún patrón. El pueblo había crecido y por tanto, la tasa de accidentes y mortalidad también.
-Hola Ezequiel.
Se giró al notar una mano sobre su espalda que acompañó al saludo.
-Leo… Tienes buena cara después de la fiesta de ayer.
-Lo mismo digo. Veo que ya has ido a por el pan, pareces acostumbrado a esto.
-Estoy acostumbrado a que Gar me esclavice y tenga que hacer de ama de casa.- Bromeó.
Ezequiel miró a su nuevo amigo de pelo moreno y corte simple peinado hacia atrás. Le conoció anoche tras un incidente en la fiesta con una chica muy borde. Después de ayudarle fueron a una parte menos caótica de la fiesta donde se presentaron. Leo les contó que ya estaba acostumbrado al trato de gente como ella y que no le daba importancia. Estuvieron los tres media noche hablando hasta que se fue a casa porque con quien había quedado no apareció. Les proporcionó bastante información sobre el pueblo y les aconsejó ignorar el gps. El castaño de pelo ondulado había encontrado en él una fuente fiable de información.
-Leo, ¿Qué pasó con tu amiga?
-Se quedó dormida en casa viendo una película y con el teléfono en silencio. Últimamente cuando la visita Morfeo no hay quien la despierte.
-Si es que los jóvenes de hoy en día van como van y luego pasa lo que pasa.- Escucharon hablar a un par de mujeres que pasaron a su lado.
-He oído que ha habido un accidente o algo así…
-Así es.- Respondió Leo mirando fijamente a Ezequiel y dejando ver que tras sus gafas se escondían una mirada de color café. – Fue la chica.
-¿Qué chica?- Respondió el castaño sorprendido, todavía no sabían el género de la víctima y menos quien.
-La muerta, es Silvia. La chica que me empujó anoche.
Ezequiel enmudeció. “Estuve observando el entorno y no vi ningún tipo de señal. No hemos podido evitarlo,” pensó.
 -No me fijé en ella.
-Estas cosas pasan. Los accidentes te dejan tocado.- Respondió el moreno encogiéndose de hombros.- Últimamente parecen el pan de cada día.
“Necesito saber más.” – ¿Quieres venir a comer con nosotros? Hoy le toca cocinar a Gar.
-¿Puedo llevar a mi amiga?
-Claro.


Gar regresó a casa después de ir a investigar la zona del accidente. Las manchas de sangre y frenadas solo confirmaban la teoría oficial. Un accidente causado por la imprudencia y mala suerte.
La información que escribía en su portátil se reflejaba en el cristal de sus anteojos. Su concentración se rompió cuando recibió un mensaje de texto en su teléfono:
“Tendremos invitados para ir a comer. Antes de que pongas el grito en el cielo, es la mejor manera de obtener información y te toca a ti cocinar.”

 -Sabe hacer su trabajo.- Se quitó las gafas y comenzó a guardar todo lo que pudiera delatarles.

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