martes, 7 de junio de 2016

Sombras

Capítulo 2


“Un kilómetro de hormiga… parece que cuanto más andamos más se aleja el pueblo”
-Gar… Llama un taxi.- Susurró Ezequiel sofocante.- Me da igual herir mi orgullo por no tener el aguante de llegar andando pero en serio, no hemos llegado ni al pueblo y no sabemos dónde estará nuestro alojamiento.
-¿Estás loco?- Gar rió cansado.- Si nos queda poc…- El asa de la mochila que llevaba a su espalda se rompió, cayendo sin remedio contra el asfalto.- Joder…
-Me encanta cuando la vida te da en la cara.- Se burló su compañero a la vez que se dejaba caer en el suelo para sentarse.
- Espero que nuestra suerte cambie, como sigamos así nuestra misión nos irá mal.
-¿Ahora tu lado pesimista Gar?
-Mi lado cansado.- Suspiró. Rebuscó una botella de agua en su mochila y se la ofreció a su compañero, que la cogió con ganas.
Se oía el ruido del motor en la lejanía pero los chicos no se molestaron en mirar hasta que el vehículo se detuvo a su lado.
-¿Qué? – Preguntó un señor de unos cincuenta años mientras bajaba la ventanilla. -A ver si adivino: Vinisteis en el autobús pero no sabíais que os dejaba lejos del pueblo ¿verdad?
Ezequiel miró con cara de pocos amigos a aquel hombre canoso, en lo que le quedaba de pelo, y sonriente.
-Venga montad, os acerco al pueblo. No es la primera vez que recojo a forasteros en la misma situación.
-¡Gracias!- Exclamó el joven de ojos marrones con la mirada cambiada. Se levantó sin ayudar a su compañero y empezar a meter los bultos en el maletero.
-Hace un momento no te gustaba ¿verdad?- Susurró Gar.
-Cállate, es nuestro salvador y punto.
Ambos rieron y se montaron en el auto.
-¿De dónde venís?- Preguntó el conductor mirándoles a través de sus gafas de pasta.
-Del sur.
-Del norte.
Los jóvenes se miraron. No tenían pensada una respuesta porque no esperaron que nadie les preguntara antes de llegar a su destino.
-De donde sea ¿verdad? Bueno, ¿y de vacaciones?
Gar miró a Ezequiel y le hizo una señal para que le dejara responder.
-Casi. Si encontramos trabajo y nos gusta el lugar quizás pasemos una temporada. Perdone, - sacó el teléfono móvil y se lo mostró, teniendo en cuenta que no se distrajera mucho de conducir, – ¿podría acercarnos aquí?
- ¡Hombre! Si encima vais a la zona rural del pueblo. Menos mal que os he recogido. No hay problema chavales, yo también vivo por allí. Me imagino que os quedaréis en una de las casas que están en alquiler.
-Sí, la casa número siete.
-Buena casa, sí señor. Si hacéis una barbacoa invitadme- Bromeó.



-¿Estás mosca por lo de la última vez? Creí que esa parte ya la teníamos hablada.
-Sabes que ya no me mosqueo idiota. Sólo pienso. Ahora me encuentro mejor.- Sonrió mirando al exterior tras la ventana.
-A partir de ahora tenemos que tener cuidado. Aunque todo lo han archivado como accidentes no han pasado desapercibidos para esas personas.
- Aunque digas esas personas no lo entiendo. ¿Recuerdas que no me contaste nada? Dijiste que lo harías cuando llegara el momento.- Replicó en tono apático.
-Me da pereza explicarlo.
- ¿Van a venir aquí?
- Acaban de llegar.
-¿Y cómo te has enterado tan rápido?- Exclamó abriendo los ojos de manera exagerada.
-¿Aún te sorprendes de lo impresionante que soy?
- Me gusta.
-Lo sé.- Rebuscó en su bolsillo, sacó una foto y la dejó caer a su lado.- Es la siguiente.
-También me gusta.- Sonrió mirando la foto tendida en el suelo.



-Chicas lo digo en serio, últimamente siento que alguien me persigue y me da muy mal rollo.
-¿Un acosador o algo así? ¿Te han mandado mensajes extraños?
-No Laura. He dicho perseguir. Por eso no tengo pruebas. Si me mandara mensajes podría investigarlo pero es una sensación. – Resopló.
-A ver Silvia, ¿no estarás estresada por el trabajo?
- Si es eso me estoy volviendo loca. El otro día una maceta calló una maceta a mi lado ¡de un tercer piso! Creía que eso solo pasaba en las películas tía. Ayer casi me atropella un coche… ¡E iba por la acera! Y siempre que pasa eso siento ese mal rollo que que que… pues eso, mal rollo.
- Uyyy háztelo mirar – Bromeó su amiga de pelo rizado.- Podrían ser coincidencias.
-No sé pero me da mal rollo.- Se metió parte de un mechón rubio en la boca.
-Qué asco, quítate esa manía anda y vamos a tomar algo.



Gar y Ezequiel dejaron caer sus maletas al atravesar la puerta dela casa donde se quedarían. Una casa de pueblo relativamente nueva para ser de la zona rural. El suelo era de baldosa color blanco al igual que las paredes. En ese sentido la casa no tenía mucha decoración. Disponían de una habitación propia para cada uno, otras dos más de invitados. Todas ubicadas en el piso de arriba junto con un baño grande y completo. Abajo, un salón grande que usarían de despacho y otro un poco más pequeño para el ocio, la cocina y otro baño. Se alegraron aún más al ver que la casa tenía un jardín tapiado con zona de barbacoa y mesas.
-Vaya…  Parece que no se han cortado en gastos. Creo que es uno de los mejores alojamientos que nos han dado ¿eh Ez? ¿Ez?
- ¡Acabo de escoger cuarto! ¡Y hay buhardilla! Aunque no creo que la usemos- Respondió desde el segundo piso.
Gar se dirigió a la cocina y vio que en la puerta del frigo había folletos de comida a domicilio pillados con imanes.
-Por hoy es lo mejor.- Ojeó los folletos y comprobó que servían a esa zona.
-Yo quiero pizza.
-Si escoges la cena mañana vas a hacer tú la compra.- Sugirió Gar.
-No me importa, así le echaré un vistazo a la zona.- Le tendió su teléfono móvil- Llama, voy a darme una ducha.

La noche anterior no habían hecho mucho. Plantear la organización y descansar. Mientras Ezequiel hizo la compra, Gar organizó el material que habían traído y el nuevo que llegó a primera hora de la mañana en un camión de mudanzas. Archivadores, portátiles, baúles con más papeles y armas. No sabían a lo que se iban a enfrentar por lo que las armas permanecerían guardadas.
-¡Gar! Nuestra fortuna es buena. Hoy hay fiesta por la noche. Un botellón en un parque.- Le cortó la mirada de desaprobación de su compañero.- Oye, también es una buena oportunidad para estudiar la zona, el ambiente, la gente….
-Chicas…
-Sí, también chicas. ¿Cuándo en una misión hemos podido sociabilizar? Venga. No hay mal que por bien no venga.- Arrastró el carro de la compra, que cogió prestado de la despensa de la casa, hasta la cocina y empezó a colocar todo en su sitio.- No sabemos nada de la misión y no sabemos si por no ir perderemos pistas. Pasaremos inadvertidos. Dos chicos forasteros en la fiesta, solo eso.
- Vale.- Se quitó el sudor de la frente con el brazo.- ¿Cómo te has enterado?
-Hay carteles por el pueblo y en las tiendas la gente me preguntaba si habíamos venido para las fiestas. Según intentaba sacarme información, la he obtenido yo de ellas. Las señoras son muy habladoras.
- ¿Y de las muertes? -Ezequiel negó con la cabeza.- Ya iremos descubriendo más- La última víctima parecía que estaba escribiendo algo en su móvil antes de morir.

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