martes, 26 de julio de 2016

Actualización

A mis pequeños roedores de almas:

Debería disculparme por como escribo y por no saber redactar. Por no saber plasmar lo que hay en mi cabeza en letras. Por las faltas gramaticales, Por un largo etcétera. Debería tantas cosas... 

Apuntes del relato;
 Sé que el estilo ha cambiado de cuando empecé a ahora. Y cambia depende del día. No soy constante y eso le resta (si se puede) aún más calidad (uy calidad... no llega a tener de eso) al relato. Me gustaría pensar que con el tiempo mejoraré. Que en las próximas historias escribiré mejor pero hoy no es el día. Siento la calidad de este capítulo. No lo he releído antes de publicar y por tanto, tampoco lo he reescrito.  Cada vez queda menos para su final.

Por otra parte:
Draven aún siente sobre su piel la furia del látigo del lector maltratado.
Seguramente cambien los días de actualización. Hasta nuevo aviso se mantienen como están,
Pandora ya dispone del capítulo dos.


Y esto es todo por hoy. Gracias por pasaros por el blog.

*´¨)                 
¸.•´¸.•*´¨) ¸.•*¨)

(¸.•´ (¸.•` ¤ Shin

Sombras

Capítulo 9

Ezequiel no intentó contarle a su compañero que vio a Dana salir del edificio del que hablaron. No lo hizo porque en cuanto mencionó el nombre de la chica, Gar se puso a la defensiva y él prefirió no entrar en una discusión sin sentido. Aprovechó que los dos habían quedado de nuevo para preparar una estrategia para probar que él tenía razón.

-¿Si?- Contestó Leo al otro lado del teléfono.

-Hola, soy Ez. ¿Puedes quedar ahora?

-En media hora estoy libre.

-Perfecto. Te veo delante del ayuntamiento en media hora.

Colgó sin dar más explicaciones. Tampoco quiso darle tiempo a Leo para preguntar. Se preguntaba si fue brusco pero no importaba. Si estaba molesto lo resolvería luego. Tal y como habían quedado se reunieron.

-¿Ha pasado algo?- Había ido corriendo hasta allí. El sofoco y sudor de su frente lo delataban. Parecía preocupado.

-No.- Extendió la mano y le pasó una goma de pelo ancha y negra.- Creo que es de Dana. A Gar se le olvidó cogerla para devolvérsela y como siempre estáis juntos es mejor que se la des tú.

-¿Me has llamado solo para esto?- La cogió molesto y se la guardó en el bolsillo.

-Y para verte.- Respondió Ez con rapidez. No era mentira. También quería verle. Se sentía bien a su lado.

Leo se ruborizó tras sus gafas y agachó la cabeza intentando disimular. Tras una hora hablando Ezequiel volvió a casa. Cuando Dana tuviera la goma en su poder él lo sabría. El recogedor de pelo era un dispositivo para localizar a la chica, sino no llegaba a sus manos el mecanismo, este ni siquiera emitiría señal.

-Buenas tardes.- Saludó Gar al pasar por el estudio en el que Ez seguía estudiando datos. Buscando posibles coincidencias con los incidentes.

-Ey.- Le miró.- ¿Qué tal?

-Bien. Hoy le pedí a Dana que me llevara a ver la nave que me mencionó ayer. Sólo la he visto por fuera. Es un edificio algo viejo. Necesita un lavado de cara externa.

Silencio.

-Perdona por lo de antes Ez. No sé qué me pasa. Me siento raro. Quizás esté incubando algo.

-Tranquilo. Hoy pagas la cena tú. Paso de cocinar.

-Hecho.

Cenaron pizzas y nuggets de la baguetería que estaba cerca de su casa. Como compensación por su actitud, Gar se ocupó de todo mientras Ez continuaba con el trabajo. El dispositivo reaccionó.

Ezequiel estuvo de nuevo merodeando por el edificio al final del camino de tierra. Antes de entrar comprobó que no había nadie alrededor. Entró. La maquinaria de campo descansaba oxidada y esparcida por todo el local. Al fondo un pequeño alto de hormigón tan largo como ancho era el edificio. La maquinaria vieja pero algo más moderna contrastaba con la antigua. Se mezclaba la evolución de las herramientas de campo. Todo el lugar rezumaba energía. No dejó un solo espacio por comprobar. Allí pasaba algo y lo iba a descubrir.

A la mañana siguiente cogió el número de Dana del teléfono de su compañero. Gar le contó que habían vuelto a quedar. “Lo siento amigo, creo que ella nunca llegará a tu cita” Pensó.Llenó una mochila con todo lo que pudiera necesitar. Sea lo que fuese que pasara estaría preparado y ayudaría a su amigo. Casi no trabajaba en el caso. Es verdad que no llevaban mucho tiempo en el pueblo pero jamás había estado tan despegado de una misión. Sus quedadas eran excusadas con un “reúno información”. Media hora después de que Gar saliera él se encaminó a la nave de campo. Entró, se sacó un selfie y se lo mandó a Dana acompañado de un mensaje breve.

Ven antes de que desmantele este lugar.

Dejó caer la mochila a su lado y se sentó en el pequeño altillo de hormigón. Sacó un puñal de plata que destacaba en la empuñadura desgastada de cuero. El reflejo de la luz que entraba por una ventana del techo se reflejaba en la hoja, repartiendo destellos a su alrededor.

-Bonito cuchillo.

Ezequiel se giró y encontró a Dana de pie tras él. Estaba seguro de que sólo había una entrada y la estuvo vigilando desde que entró.

-Sabía que algo pasaba contigo.

-Chico listo.- Musitó a la vez que limpiaba los pliegos del vestido que llevaba puesto. Negro y largo. Su melena suelta parecía camuflarse con la prenda o que el cabello nacía de el. Ez no consiguió apreciarlo con claridad.

-¿Qué eres?- La apuntó con el puñal.

Dana le señaló con el dedo y un golpe invisible tiró al muchacho al suelo. Se levantó y corrió hacia ella quien volvió a señalarle pero lo esquivó. Giró sobre sus talones y se colocó a su costado. Giró el puñal con intención de clavárselo en sus costillas pero falló. Con una mirada Dana le lanzó contra la pared, desarmándole.

-Es inútil. No puedes matarme. Para ahora antes de que te hagas daño.

-Nunca.

-No quiero hacerte daño.

 Ezequiel se sobrecogió al escucharla. No era miedo. La creía y eso no era compatible a sus sospechas. Recogió el arma corrió hacia ella. Vio pesar en su mirada pero eligió ignorarlo. Se agachó y rodó a un latera, aprovechó que Dana se giraba para arrodillarse en el suelo frente a ella. Le clavó el puñal en el corazón.  Ella retrocedió y él se puso de pie.

-¿Qué has hecho?- Gritó una voz  femenina desde la puerta.

Se giró y vio a Gar clavado en la puerta. Jamás le había visto tan sorprendido y Dana pasó por su lado corriendo.

-¿Qué…?- Ezequiel se giró hacia la Dana que había apuñalado. Estaba de rodillas en el suelo y su vestido camuflaba la sangre de su herida.

Intentó acercarse a ella pero de nuevo, un golpe invisible, le lanzo con el doble de fuerza contra la pared.

-No le toques.- La ira llenaba la voz de la Dana que acababa de llegar.

El vestido de la chica herida empezó a desvanecerse creando una cortina de humo negro. Gar no reaccionaba, Ezequiel esperaba confundido y Dana estaba agachada junto a su copia.

-No puede ser…- Ezequiel murmuró. La boza se le secó y creyó que el corazón le dejó de latir.

Era Leo. Vestido con ropas negras y sin sus habituales gafas ni peinado. Se sacó el puñal del corazón y Dana le ayudó a levantarse.

-No puedes matar a la muerte Ezequiel.- Clavó la mirada en sus ojos.

jueves, 21 de julio de 2016

¡No me echéis del blog!

Hola, hola, holaaaaa!!

Señores/as/especímenes varios! No, no me he vuelto una desertora. No, no me he olvidado de que este blog existe. Nop, tampoco me he olvidado de que debo actualizar los viernes (el látigo de Shin me lo recuerda, tranquilos nenes). 
PERO OS JURO QUE NO HE PODÍO!!! 
(leer con acentico de pueblo y desesperación, que si no pierde todo el énfasis)
La musa se me ha perdido entre el choped. Así de claro señores. Acabo de salir hace poco más de media hora de currar y he dicho "pilla el portátil y al lío coño!". Pero oye, que estoy en blanco. Escribo dos palabras y solo pienso en lo mucho que necesito ir al masajista, o en un baño con sus sales y su espuma, o en un helado... (si. en un helado, soy simple cuál mecanismo de chupete).
La cosa es que no quiero que nadie piense que he abandonado, porque ni de lejos. Lo que sí necesito es un mínimo de tiempo para adaptarme a mis nuevos horarios de trabajo y así buscar de nuevo el momento idóneo para que vuelva mi musa. A mi musa: si lees esto, vuelve del choped nena, que huele feíllo. Vente para casa, que yo te preparo un baño con sales y cositas chachis!! (veis como sólo pienso en un baño??)
En fin, que prometo actualizar pronto y con compensación. Mientras tanto, no puedo dejaros en mejores manos. La historia de mi pequeña Shin promete cada vez más, que yo la conozco y esa cabecita suya vale millones!!!

Id a daros un baño, veréis que bien!!!!!

Draven

martes, 19 de julio de 2016

Actualización

My stars in the darkness:

Antes que nada…  Draven está siendo castigada por mal tratadora de lectores. Mira que no darnos dosis de relato o algo ¬¬  Exigimos compensación.

Hoy es un capítulo largo para mi costumbre (y de paso compenso el corto de la semana pasada…si cuela, cuela).  Espero que no sea muy coñazo. La idea en mi cabeza es de una manera pero cuando traspasa las barreras de la imaginación y viaja de un mundo a otro se transforma en lo que acaba siendo publicado. No me cansaré de repetirlo y excusarme  “Con la práctica se aprende y se mejora.” Ahora estoy un poco emocionada porque en el próximo capítulo por fin… POR FIN empieza la parte que me gusta. O que me gusta en mi cabeza… ya veremos cómo queda luego en el mundo real. ¡Maldito seas!

Gracias por leernos y espero que no nos abandonéis jujuju. Ahora, como de costumbre, debo volver a mis quehaceres de dominación.
*´¨)                 
¸.•´¸.•*´¨) ¸.•*¨)

(¸.•´ (¸.•` ¤ Shin

Sombras

Capítulo 8


“No me fio de ella” Pensó Ezequiel mirando desde lejos a su compañero y viendo llegar a Dana. Gar le avisó de lo sucedido para que se encargara él de investigarlo pero cuando quiso llegar la ambulancia ya se había llevado a la mujer. No llegaron a acercarse para hablar, solo intercambiaron miradas y algún mensaje de texto.

-Hola Ez.- De nuevo un saludo que ya conocía a su espalda.

-Leo, no esperaba verte por aquí.

-Siempre nos encontramos, será el destino. –Sonrió, provocando en el castaño un ritmo cardíaco mayor.- ¿Esos no son Dana y Gar? – Se dispuso a llamarles de un grito pero Ez le taponó la boca con su mano. El contacto de sus labios sobre su piel lo estremeció y le soltó rápido pero con disimulo.
-Parece una cita. Seamos considerados además, - le señaló con la mirada el grupo de gente que aún quedaba hablando en el lugar de los hechos,- no es momento de dar un grito.

-¿Qué es lo que ha pasado? Escuché las sirenas y vi pasar a una ambulancia. Tuve curiosidad y vine a ver como buen cotilla.

-Parece que una mujer se desmayó. – “No es mentira” pensó.

-Esperemos que solo sea un susto.-Dio una palmada en la espalda de Ez- Parece que la pareja ya se ha ido. Deberíamos hacer lo mismo. Os conté cosas del pueblo pero no os lo enseñé. Vamos a tener una cita también.- Sentenció en tono burlón.

Ezequiel se rió y le siguió.



Gar y Dana estaban sentado en un banco, de los muchos que había a lo largo de la calle asfaltada con adoquines piedra, y bebían los refrescos que habían comprado en un kiosco.
-Me gusta esta calle. Por aquí casi no pasan coches o lo hacen muy lento. No solo es una calle peatonal sino que los amortiguadores de los coches se resienten y los conductores evitan pasar por aquí.

-¿Fue importante en el pasado?

-Creo que sí, que era el camino que recorrían los sacerdotes oscuros con las victimas que iban a ser sacrificadas en las tierras que hay al final…-Dana rompió a reír.-Perdona, es una broma. Iba a intentar a asustarte un poco pero parece que ya lo he conseguido. Vaya cara tienes.- Intentó coger aire.- Lo siento. ¿Te asustan este tipo de cosas?

-No, para nada.- Gar intentó recomponerse de la decepción. Cualquier información era útil y por un momento creyó que estaba consiguiendo algo.- No me esperaba este tipo de bromas de ti. Me las espero de Ez.

-Mmm.- Dana clavó una mirada seria en él-  ¿Y qué esperas de mí?

-Quiero decir, no te puedes fiar de la imagen de la gente. Cada uno interpreta lo que ve a su manera y no tiene que ser real. Fue mi error. No sé qué estoy diciendo ¿entiendes algo de lo que quiero decir? Porque yo no.- Tomó la lata avergonzado y bebió esperando que la chica siguiera hablando pero su silencio le incomodó aún más.

-¿Estás decepcionado?- Preguntó apartando la mirada de él.

-No. Sorprendido más bien. Me interesa la historia de este lugar y creí que iba a conocer algo nuevo.

-En realidad este pueblo no tiene mucha historia. Algún evento importante porque pasó por aquí no sé qué Conde o cosas así pero nada más. Un pueblo más del pasado. Con sus riñas vecinales pero nada destacable. Apenas aparece en los libros de información. O aparecía. Cuando creció y se construyó la parte nueva empezó a ser más conocido pero no por su encanto tradicional. Esta parte del pueblo se ha quedado olvidada. Hay como una separación. Los nuevos empadronados se las dan un poco de “clase alta”- matizó con los dedos- y cree que los que llevamos aquí toda la vida somos un poco paletos…-Se giró de nuevo a mirarle cuando notó los dedos del joven en su cabeza.

-Un bicho. - Se apresuró en contestar. Su mano se movió sola mientras escuchaba la voz de la joven. “¿Qué estoy haciendo?”

-Gracias. Y bien ¿qué escondéis Ezequiel y tú?

-¿Qué te hace pensar que escondemos algo? -Gar tenía experiencia en disimular ante preguntas que no se esperaba pero jamás una tan directa como aquella. Le preocupó haberse delatado.

-Interesante. Por lo general la gente contesta con un nada. Tú me has esquivado con otra pregunta.- “Y juego con ventaja. “Pensó.

-La verdad es que estamos intrigados. Hemos oído que muere mucha gente.-“Esto no significa nada, cualquiera podría preguntar. Necesitamos información”

-Es algo normal en un pueblo. La gente mayor muere.

-¿Y los jóvenes?

-Accidentes.

-¿No son muchas?

-¿Lo estáis investigando?

-No.- Gar rió. Se estaba dejando llevar.- Curiosidad.

Dana señaló hacia el final de la calle.

-No es mentira que al final de esta calle hay un camino que lleva a una especie de nave. Nadie sabe a quién pertenece.

Gar se anotó en la memoria ir a investigarlo con Ez.

-Me recuerdas a Ez.- Comentó, intentando cambiar un poco de tema y recuperar el control.

-Antes también lo has mencionado.

- Sí, pero ahora que lo digo en voz alta se confirma. Me siento capaz de hablaros de cualquier cosa. Con él lo entiendo, somos como hermanos desde hace tiempo pero a ti te acabo de conocer.- Clavó la mirada en ella.- Y eres más intuitiva de lo que pareces.

-¿De nuevo la imagen que doy?

-Sabes perfectamente lo que estás preguntando y haces bromas inesperadas. Quizás no seas tan mezquina como puede resultar Ez a veces con sus juegos.- “Y además… Tengo esta sensación extraña cuando te veo…”

Dana se sintió inquieta. Deseó apartar la mirada de sus ojos pero se obligó a no hacerlo. Estaba segura de que no lo decía por su secreto pero había visto un poco de ella y eso era nuevo. Solo le había sucedido con otro más.

-¿Te gusto?- Preguntó nerviosa pero con intención de desequilibrar a Gar.

-¿Qué?

-Nos acabamos de conocer pero si mi forma de ser te gusta podemos ser amigos.

-Claro.- “Cada pregunta es… Inesperada. ¿Será esto a lo que se refería Ez?”.

-Leo y yo no tenemos muchos amigos. Tampoco nos hacen falta pero parece divertido tener barbacoas como las de anoche. Espero tener ocasión de hablar más con Ezequiel.

-¿Por qué?- Se inquietó al escucharse así mismo en un tono molesto.

-Casi no hablé con él y parece llevarse bien con Leo.

-¿Hay algo entre Leo y tú?-“¿De nuevo este tono?”

-No. -Dana se levantó y tiró la lata vacía en una papelera que tenían cerca.- Vamos, seguiré enseñándote el pueblo.




Ezequiel estaba frente al ordenador comprobando la poca información que tenían. Durante todo el día había estado en compañía de Leo. El pueblo era más grande de lo esperando. Las zonas de ocio eran buenas y lo habían comprobado entrando en varias. Una caña por aquí, una tapa por allá. Un futbolín con otra caña…

-Sí, las citas deben ser así…-Murmuró.

-No era una cita. Sólo porque venga a estas horas no significa que fuera una cita ¿por qué te interesa?
El tono molesto y la presencia de su compañero le asustaron lo suficiente para golpear el vaso de agua que tenía al lado y derramar su contenido sobre los papeles.

-¡Joder Gar! ¿Cuánto tiempo llevas ahí? Saluda como Dios manda. Joder…- Sacó clínex de un cajón del escritorio y comenzó a limpiar.El joven se acercó a ayudarle.

-Hay un par de sitios que debemos ir a investigar. No hay motivos que indiquen que tengan algo que ver con lo que está sucediendo pero no perdemos nada por intentarlo.

-¿Estás bien? Pareces molesto y que yo sepa no te he hecho nada aún.

-Perdona.- Resopló y se frotó la sien- No sé qué me pasa. Tengo la cabeza en otro sitio. Ni yo mismo me entiendo.

-Dame los nombres de esos lugares y vete a dormir.- Miró a su compañero preocupado mientras este se los apuntaba en un folio con un dibujo.



Ezequiel comprobó los datos que Gar le había dado y buscó el camino que debía seguir para llegar a ellos. Aprovechando que estaba dormido salió de casa vestido de negro y una mochila con las cosas que podría necesitar en la investigación. En el primero lugar no vio ni sintió  nada extraño. Caminó por la calle de adoquines en dirección al objetivo número dos. A esas horas de la noche no había nadie. Cuando más se acercaba al final más oscuro era el entorno. Antes de darse cuenta ya estaba pisando la arenilla del camino y solo la luna llena iluminaba la senda. Al llegar a la nave escuchó ruido en el interior y la puerta abriéndose. Se camufló entre la sombra de la pared y la noche. Dana salió de allí.
“Lo sabía.”

martes, 12 de julio de 2016

Actualización

Goodnight my little hunters of souls:

Capítulo corto porque el dios de la inspiración está de vacaciones y tampoco quiero ponerme e meter cosas por meter. Una mezcla de no inspiración, otra de falta de tiempo y una gran parte de "esto es lo que me ha pedido el relato" ha dado el mostrado resultado(~ ̄▽ ̄)~.

La sección Pandora, de la que ya hablamos anteriormente, sigue su curso. Parece que está llevando más tiempo pero ver, la veréis/leeréis/eso que vaya a ser que sea (?)

Tenemos blogs fichados para pasarnos a leer sus relatos. Los que nos gustan los ponemos en el margen de la derecha.

Por hoy aquí lo dejo. Tened cuidado con los furbys, son parte de mi ejercito para la dominación mundial.


*´¨)                 
¸.•´¸.•*´¨) ¸.•*¨)

(¸.•´ (¸.•` ¤ Shin

Sombras

Capítulo 7

Gar esperaba en el parque donde hubo fiesta hacía dos noches. Estaba nervioso pero no había dedicado mucho más tiempo de lo normal a prepararse. Ropa casual y el pelo hacia atrás. A diferencia de otros días vestía con una chaqueta ya que el tiempo cambiaba de un día a otro y en ese momento, hacía fresco, sobre todo al atardecer. El aire que comenzó a soplar arrastraba los pétalos de las flores caídas por el suelo. Se formaban remolinos en los caminos de tierra que bordeaban los jardines y las madres que estaban pasando la tarde allí con sus niños recogieron para regresar a sus hogares. Todas menos una que se desplomó en el suelo ante la sorpresa de los presentes.
Gar corrió hacia la gente que se agolpaba a su alrededor y apenas pudo ver nada.
-Por favor alejaros. Dejadla respirar.
-¿Pero respira?
-Llevaros a los niños y llamad a una ambulancia ¡YA!
-Se la ve joven, ¿Qué habrá pasado?
-Por favor alejaros, todo el mundo encima no ayuda.
Las voces de los presentes se fundían unas con otras. Las parejas de ancianos prestaban más atención mientras que las madres se alejaban con los pequeños para que no vieran lo que sucedía. Gar miró a su alrededor y en uno de los caminos donde se formaba remolinos de arena y aire volvió a ver una silueta, la misma que la del día anterior y extrañamente familiar. El viento sopló con más fuerza, arrastró arenilla y cegó momentáneamente al joven. Cuando abrió los ojos de nuevo el sonido del aire acompañaba al de las sirenas y al de los llantos de la gente que había dado la espalda.

-No te ha resultado fácil ¿verdad?
-Ella tomó su decisión hace mucho ¿no?
-Sí pero no me refería al trabajo. Tenías una cita.
-No era una cita. Es una quedada a la que llegaré tarde.- Dana se recogió su larga melena en una coleta y se abrigó con una cazadora vaquera gris.- Ya le he enviado un mensaje y me ha respondido. Me esperará.
-¿Crees que te vio?
-Sí. Pero no creo que me reconozca. Ayer no lo hizo. No soy tan hábil como tú. Conseguiste dar esquinazo a su compañero.
-Tampoco fue fácil. Son buenos en lo que hacen. Reaccionan rápido y van a lo que van.
-Bueno, luego lo hablamos. Gar me espera.
-Te reconoció entre la gente.
Dana se detuvo con la mano en el pomo de la puerta y apretó su agarre. Se giró y le miró con rabia.

-¿De quién fue la culpa? – Salió dando un portazo ignorando las carcajadas de su compañero.

sábado, 9 de julio de 2016

Más vale tarde...

Vale, vale!! Técnicamente es sábado, pero salgo tarde de trabajar y me he despistado un poco... Sí, con una mosca, vale, pero es que soy así despistadilla por naturaleza! Y un poco Dory, eso también, para qué engañarnos.

Bueno, pues lo de hoy no es exactamente una actualización con chicha, lo reconozco, pero es algo que me apetecía hacer.  Además, admito que no he tenido mucho tiempo de plantearme qué voy a lanzar ahora al mundo internetil, si algo corto, largo, fic... No tengo ni idea, últimamente no me da el cerebro para pensar más allá de por qué ponen pimiento a las aceitunas de la mortadela si luego no se va a quedar ahí! Se queda en la puñetera máquina para que yo lo limpie! Hay que tener mala baba, mala follá o mala hostia, como queráis decirlo. 
Al señor que inventó la mortadela con aceitunas: me parece muy bien que a usted le diera por innovar con los sabores, pero el puñetero pimiento podía habérselo metido por el culo. 
Oye, que a gusto me he quedado. Y eso que acabo de empezar en el súper. En dos meses monto una revolución, ya veréis.

Joder, ya me he vuelto a enrollar como una persiana. Y sin venir a cuento, porque yo no sé cómo he terminado hablando aquí de la mortadela y mi odio personal hacia el señor que le puso aceitunas. Madre lo que hacen las horas de la madrugada a una mente inocente... (Inocente, Shin, no te rías que te estoy viendo!)

Y mencionando a mi pequeña Shin... Yo esa cena te la pago cuando quieras, una no, seis!! Pero nunca serán de consolación sino de agradecimiento. Por obligarme a hacer esto, por creer en mí cuando ni yo misma lo hago y por ser como ya te he repetido mil veces que eres (una líder de la dominación y destrucción mundial, que todo lo queréis saber, cotillas!). Pero déjate de pijadas de sentirte hormiguita porque te sacudo ¬¬

En fin majos, majas, majetes todos... Me voy a dormir que se me están apagando las neuronas ya!

Saludos desde brazos de Morfeo!

Draven

Diosa de la Sangre (ficha)

No sé si será una manía mía o en el fondo es algo que hacemos todos aquellos que escribimos, pero yo necesito poner cara a mis personajes. Quizá no nada más salir a escena, pero cuanto antes, mejor. Ahora que lo pienso quizá eso de poner cara suena muy pretencioso, ya que la mayoría de las veces ellos solitos se van creando a medida que aparecen en mi cabeza. En el caso de "Diosa de la Sangre", por poner el ejemplo más reciente, a Ace la tuve clara desde las dos primeras líneas de texto, la imagen de la actriz vino a mi cabeza de inmediato. El caso de Ethan fue diferente, porque al principio de la historia ni siquiera sabía que él iba a aparecer. De hecho, de primeras llegué a imaginarle rubio, pero en cuanto abrió la boca, su imagen vino a mi cabeza de forma implacable.

Lo que intento explicar con esto es que soy un pequeño desastre. Cuando escribo, no matizo al personaje hasta el último detalle antes de comenzar, sino que dejo que ellos vayan definiéndose a su ritmo. E igualmente, dejo que su apariencia física salte en mi cabeza libremente y, como soy una fanática de las series y del cine, los actores que me gustan suelen jugar unos roles importantes en las películas que me monto.

Por eso he pensado que sería buena idea dejar una pequeña ficha del relato con imágenes y nombres de los actores que han puesto cara en mi cabecita desastrosa a mis pequeñines. Por supuesto, esto es lo que yo he imaginado, pero la magia de la lectura es que cada uno puede imaginarse a los personajes y el mundo a su manera. Que no os engañen, por más que yo os diga que Ace es morena, si sois más felices viéndola rubia, o pelirroja, o con el pelo verde y azul, entonces así es como será ella. Lo que más me gusta a mí de leer es que hay información que puedo omitir porque las cosas son cómo yo quiero que sean. Y espero que, al escribir yo, aquellos que me lean se sientan libres de hacer lo mismo.

¡Aquí os dejo a mis pequeñuelos!

Ace


(fotografía tomada de aquí)


Troian Bellisario (1985, California, USA)
Conocida principalmente por su papel de Spencer Hastings en Pretty Little Liars.


Ethan


(fotografía tomada de aquí)


Ben Barnes (1981, Londres, UK)
Conocido por su papel de príncipe Caspian en Las crónicas de Narnia, ha protagonizado la adaptación más reciente de "El retrato de Dorian Gray", "El séptimo hijo" y la mini serie "Sons of Liberty" entre otras.

Y como extra, os adjunto el artículo que me inspiró para este relato, Como buena fotógrafa, me pasé varios días pensando en el trabajo que llevaba esta imagen, realizada por Melissa Trotter, que veréis en el link que os dejo a continuación, Espero que os guste la imagen tanto como me gustó a mí!



martes, 5 de julio de 2016

Actualización

Buenas noches rastros de estrellas.

Bueno bueno bueno. Creo que me estoy enrollando con el relato. De verdad, esto no es lo que pensé. En parte si pero mi problema es desarrollar las ideas (entre otros muchos). Yo escribo y lo que salga, pero lo que sale no me satisface. El propósito para el siguiente capítulo es empezar a mover más los hilos, darles vida. No quiero que sea un relato muy largo y menos que resulte un coñazo.

Últimamente nuestro tiempo es limitado pero me alegro de que tengamos este blog porque sino, no nos obligaríamos a sacar tiempo para escribir. Me alegro que esto me fuerce a hacerlo aunque no de los resultados que me gustarían. Practica, practica y más práctica.

Seguimos trabajando en novedades y secciones.

Y ahora sí, IMPORTANTE ¿Habéis leído Diosa de la Sangre? ¡ Por favor! Me encanta el relato de Draven. OS LO RECOMIENDO. Me SUPERHIPERMEGAULTRAENCANTA.
Oh my Loki and Cas. No me puedo creer que comparta blog con semejante talento andante. Qué depresión joder.  Ahora me siento hormiguita, sorry Draven, Espero una cena de consolación (?)

Gracias por leernos y espero que tengais una gran semana. Es hora de seguir planeando la dominación mundial.

Shin

Sombras

Capítulo 6

La comida fue sustituida por una barbacoa por la tarde noche. Después de escribir en un informe los datos obtenidos volvieron a guardar las pruebas de su verdadera vida. Ezequiel no tenía la costumbre de contenerse al hacer la compra y tenían todo lo necesario para la merienda cena. El sol no se había puesta cuando llamaron a la puerta. Al abrir Gar se encontró al sonriente Leo y a una chica detrás de él.
-Hola,- se apartó a un lado- Ella es Dana, mi amiga.
-Encantada.- Apoyó una mano en el hombro del sorprendido joven y besó sus mejillas a modo de saludo. Su larga melena morena rozó sus mejillas.
 -Igualmente,- tragó saliva- Yo soy Gar. Pasad no os quedéis en la puerta. E z está preparando las ascuas para la carne.
El corazón de Gar latía extrañamente rápido y su mente parecía querer avisarle de algo. Tenía la sensación de tener un recuerdo golpeando en su memoria y que no encontraba la manera de materializarse.  Su compañero mostró una sonrisa de oreja a oreja al ver aparecer por el patio a Leo a quien saludó con un sorprendente abrazo y después el saludo de rigor a su acompañante.
Mientras la carne se hacía en la parrilla prepararon la mesa y la sangría que acompañaría la cena. Después de las presentaciones charlaron amistosamente.
-¿Desde cuándo sois amigos?- Preguntó Ezequiel, llevándose el vaso de plástico a la boca.
-Desde que Leo se mudó aquí. Hace dos años.
-Es verdad. Fue increíble conocerla. Estaba en la biblioteca como un ratoncillo más pero leyendo comics. Me resultó tan gracioso que me eché a reír. No sé exactamente por qué me hacía gracia. Ella levantó la vista y vio como me echaban de allí- Tiró de la mejilla de su amiga.
-¡Ah! Te vi en el incendio de esta mañana.- Despertó Gar de su ausencia disimulada, descubriéndola ante todos.
El silencio era roto por el sonido de la grasa caer sobre las ascuas.
-Ya me encargo yo de sacarlas.-Se levantó Leo.
-¿Estabas entre el público?-Dana se apoyó sobre sus brazos, inclinándose sobre la mesa para mirar de cerca a Gar. Se apartó la melena de la cara mostrando las pecas de su rostro.
-Sí, fugazmente. Pasamos por allí- El entusiasmo por descubrir el origen de sus emociones casi delata algo más. – Creo que te vi de refilón.
-Posiblemente. Estuve entre la gente hasta que los cuerpos de seguridad nos exigieron abandonar el lugar.
Ezequiel abandonó la mesa, uniéndose a Leo. Algo le escamaba. No terminaba de sentirse cómodo.
-Quizás un presentimiento…-Murmuró.
-¿Qué?
-Nada nada, hablaba sólo. Me alegro de que vinieras. Me siento cómo contigo Leo y eso que en realidad nos acabamos de conocer.
-Podemos conocernos más.- Le guió un ojo.- Voy a ir llevando esto a la mesa. Pon la segunda tanda de carne en la parrilla.
Ezequiel solo pudo asentir y llevarse una mano al pecho. Su corazón estaba acelerado.

Cuando los jóvenes quisieron darse cuenta de la hora ya pasaban las tres de la noche. Se despidieron con las mejillas ruborizadas a causa de la sangría. Dana y Gar estuvieron hablando toda la noche y por otro lado Leo y Ezequiel. En ocasiones sus conversaciones de cruzaban.
-Mañana he quedado con Dana. ¿Quieres venirte?
-Gracias Gar pero paso. No sé qué es pero no me mola mucho.
-Si casi no has hablado con ella.
-Me voy a dormir, tengo el vino en la cabeza.-Bostezó y cerró la puerta de su cuarto.
Gar se encogió de hombros e hizo lo mismo.

sábado, 2 de julio de 2016

Uf!

Bueno, pues he aquí el quinto y último capítulo de mi relato "Diosa de la Sangre". El final se me ha precipitado, ya lo comenté ayer, pero así ha salido y hay que querer a lo que se pare salga como salga no?? Al menos, es la excusa que le pongo a mi madre... Por cierto mama, que sé que me vas a leer, que no, que no te quiero abrir en canal, no te preocupes que puedes dormir tranquila!
Pobre, la primera vez que leyó uno de mis relatos la pobre mujer me dijo que si necesitaba ir al psicólogo xD
Si esto es la mía, la madre de Dan Wells debió flipar en RGB la mujer... (autor de "No soy un serial killer", si alguien lee esto y no lo conoce, que vaya a por él! Buenísimo, en serio. Hay tres libros y es a cada cuál mejor)

Ya estoy desvariando, qué facilidad para enrollarme oigan! Pues eso, que aquí está el final del relato y espero que vengan las musas a verme para poder publicar la semana que viene ^^U (aunque llevo cosa de media horita dando vueltas a un epílogo y es muy probable que antes o después caiga, porque me gusta lo que veo señores!).

Que los que no curran el fin de semana lo aprovechen en mi nombre!

Draven

Diosa de la Sangre

5

- Irónico, ¿no te parece? -me preguntó Ethan, con el cuchillo frente a mí- Toda la vida defendiendo que las leyendas no existen y al final vas a morir por una.

- ¿Por qué? ¿Por qué coño tienes que hacer esto, por qué está ella aquí?

Él sonrió con soberbia.

- Contéstame, Ethan. -dije con rabia- ¡Es lo mínimo que me merezco después de todos estos años, joder!

Golpeé el escritorio con fuerza, lo que me recordó de forma muy dolorosa que tenía una herida abierta en la espalda.

- No tengo más remedio, Ace. Verás… -Ethan dio una vuelta en el aire al cuchillo y se apartó de la puerta para sentarse en el escritorio de mi madre, cerca de mí- Hace unos años, ella vino a por mí. -dijo mirando a la diosa.

Dirigí la mirada hacia ella durante unos segundos. Estaba allí, junto al cuerpo de mi madre, como ajena a toda aquella situación. Su semblante era tranquilo, como si tener un corazón en la mano y litros de sangre acomodándose al movimiento de su cuerpo fuese lo más normal del mundo.

Bueno, igual para ella sí que lo era.

- ¿Recuerdas el día en que murió mi tío? -me preguntó Ethan- Nunca lo hemos mencionado, nunca nos ha hecho falta. Siempre nos hemos dicho mucho más con nuestros silencios que utilizando palabras innecesarias.

Una leve sonrisa le cruzó el rostro. Una que me llevaba a pensar en mi amigo, el que jamás me haría daño. El que nunca me mentiría.Qué pedazo de cabrón.

- No murió. Es decir, lo hizo, pero no fue un suicidio como todo el mundo cree. -Ethan me acarició la herida de la espalda, lo que me hizo apretar los dientes de dolor- Le maté yo, Ace. En mi última visita al hospital, cuando me cosieron aquella brecha en la ceja, robé un sedante. La enfermera me ofreció dormirme para coserme y yo me negué. En cuanto me dejó solo, cogí la jeringuilla y la guardé. -de nuevo, la miró a ella- Ni siquiera lo pensé, sólo tuve la certeza de lo que debía hacer a continuación. Así que aquel día, le clavé la jeringuilla y le asfixié.

- Eso difícilmente puede confundirse con un suicidio. -dije sin dejar de mirar el cuchillo que mi amigo tenía en la mano.

- Ella se encargó de todo. En cuanto mi tío murió, ella apareció. No te imaginas cómo me quedé, Ace, decirte que se me paró el corazón es quedarme corto. Recuerdo perfectamente como una gota de sangre que salía del lugar en el que le clavé la aguja fue a reunirse con ella… Quiero decir, mírala. -dijo señalándola- Es espectacular.

- ¿Qué cojones ocurrió con él? -pregunté con mala hostia. Empezaba a irritarme mucho la forma en la que seguía dando rodeos.

Él me miró con una sonrisa amarga.

- Iba a matarme. Hay algo sobre ella que no ha dicho nadie. -de nuevo, Ethan miró a la diosa- No mata inocentes, Ace. La sangre de su vestido está maldita.

No pude evitarlo, no pude evitar poner los ojos en blanco al mirarle.

- ¡Por el amor de cualquier tipo de dios, Ethan, no me jodas!

- ¡Hablo en serio, Ace! ¿O es que acaso no lo estás viendo con tus propios ojos? ¿No estás viéndola a ella, viendo la sangre? La sangre de tu propia madre está rodeando su cuerpo y tú aún no quieres creer…

Fui a protestar, pero me cubrió la boca con fuerza.

- Tu abuela no hacía esos sacrificios para evitar morir. Tu abuela estaba intentando evitar que tu madre se convirtiese en ella… Hay algo en tu sangre, guerrera, algo que va en tu puto ADN. Si hubieses sido un varón, todo habría terminado hace años, pero no podía ser tan fácil.

- ¿¡Pero de qué coño hablas, Ethan!? Te has vuelto loco…

- Cuando vino a por mí, me ofreció un trato: si me dejaba con vida, yo debía conseguir que tú cumplieras con tu destino. -una lágrima brotó de los ojos negros que me miraban con furia y arrepentimiento- Tú eras la única persona en la que confiaba, Ace, la única en la que he confiado desde el puto accidente de mis padres. No se trataba de un simple “tu vida por la mía”. Se trataba de hacer un sacrificio.

- ¿Y tu maldito sacrificio soy yo?

Otra lágrima, suya también. Las mías hacía rato que dejaron de aparecer.

- No podía ser nadie más.

Me acarició el cuello y vi como apretaba el cuchillo con fuerza.

- ¡Espera! ¿Por qué mi madre? Si ella sólo termina con los malditos, ¿por qué ella?

Di un respingo al escuchar la respuesta en mi cabeza, como un eco.

“Por apartarte de lo único que podría haberte salvado de tu destino”.

Miré a la diosa y unos ojos vacíos, completamente negros, me devolvieron la mirada. No necesité oír más, porque lo comprendí al mirarla. A aquella chica, fuese quien fuese, no la habían amado nunca.
Genial, mi última lección antes de morir iba a ser un maldito topicazo del estilo “sólo el amor te salvará”. Casi prefería algo de tortura.
Pero sólo casi.

Ethan pareció leerme la mente. No me sorprendió, siempre había sido capaz de hacerlo. Hasta hacía unas horas, yo pensaba que podía hacerlo también. Me miró con intensidad antes de apretar el cuchillo hasta que sus nudillos palidecieron.

- El amor no salva a nadie, Ace. El amor condena.

Y así, con aquella confesión, me clavó el cuchillo en el corazón.
.
.
.

Desperté. Al menos, la sensación se parecía mucho. Abrí los ojos y permanecí quieta durante unos minutos: no oía nada. La humedad que sentí mientras moría no estaba. Porque es cierto, morí. Ethan me asesinó. Es jodidamente doloroso que te apuñalen en el corazón. Al intenso dolor que se produce cuando te desgarran la carne y el músculo, se le añade el hecho de que el cuerpo tarda en procesar que tu corazón no funciona como debería. El pánico hace que el pulso se acelere, lo que contribuye a que te desangres aún más rápidamente. Recuerdo la calidez de la sangre cayendo a borbotones cobre mi camiseta, su sabor metálico en mi boca, mi cuerpo perdiendo el control sobre sí mismo. Y el dolor. Un dolor que me acompañó hasta que cerré los ojos y me abandoné a la muerte. Pero no me fui sólo pensando en el dolor. De hecho, el dolor únicamente lo sentí, porque lo único que podía pensar era en lo mucho que odiaba a Ethan. Por primera vez en mi vida, sentí auténtico odio. Y lo más gracioso de todo, es que no le odiaba por matarme. No le odiaba por acabar con mi vida, por apartarme de todo aquello que se suponía me quedaba por hacer: estudiar una carrera, viajar, enamorarme, aprender a cocinar, todo eso que la sociedad te dice que tienes que querer de la vida. No, no era por eso. Le odiaba por traicionarme. Le odiaba por mentirme, por no haberme dicho la verdad cuando yo jamás le había mentido. Le odiaba por haberme hecho daño, por aquella confesión. Le odiaba por haberme querido. O quizá, quizá le odiaba por no haberme sabido querer.

Miré a mi alrededor. El cuerpo de mi madre estaba sobre el escritorio, tapado con la manta que solíamos tener en el sofá. La diosa no estaba.

“Sí. Ella está aquí.”

Al incorporarme para buscarla, comprendí lo que acababa de escuchar: la sangre, mi sangre para ser exactos, me cubría el pecho. Mi camisa estaba intacta, excepto por la raja que iba casi de lado a lado en la espalda, y una puñalada a la altura del corazón. Me desnudé por completo y la sangre cubrió mi cuerpo a la perfección. Era desconcertante. Mi piel no estaba húmeda, ni teñida de rojo. La sangre no me tocaba, flotaba a mi alrededor, a un par de milímetros de mi cuerpo y se adaptaba a mis movimientos sin importar cuáles fueran.

Pero eso no era todo.


Podía sentirles. Sentía todo el mal que habitaba cuerpos humanos. Sentía a los asesinos, pederastas, violadores, maltratadores, sentía las torturas, las mentiras, los ultrajes… Lo sentía todo. 

Y uno de ellos estaba allí mismo. Dejé que estos nuevos sentidos me guiasen hasta él y terminaron llevándome a mi habitación. Sentí que hacía siglos que no entraba allí.

Ethan estaba tumbado en mi cama. Jugueteaba con una vieja tortuga de peluche que me había regalado él mismo años atrás.

- Estabas tan triste. -susurró mirando el peluche- Adam había comenzado a decir que eras una friki que terminaría en un psiquiátrico, igual que tu abuela. Tú fingías que no te importaba, que todo iba bien. Siempre has sido impenetrable, nada de lo que pudieran decir los demás podía atravesar aquella coraza. Pero lo hacía, y yo lo sabía.

Ethan se incorporó y colocó la tortuga a los pies de la cama.

- Me recordó a ti cuando la vi. Estaba mal colocada, en una cesta llena de peluches de ositos, y conejos con corazones. Busqué por la tienda una cesta con tortugas, un lugar al que perteneciera, pero no la había. Era única, igual que tú. Por eso la compré. No hizo falta que te dijese nada cuando te la di.


Vi como su pecho se inflaba, como si estuviese respirando profundamente. Fue entonces cuando caí en la cuenta de que yo no estaba respirando. Otra novedad: no necesitaba respirar. 

Finalmente, Ethan me miró. Su expresión me hizo pensar en el día que le conocí… Y el odio regresó. Él pareció darse cuenta porque asintió levemente con la cabeza.

- Estoy listo.

Me acerqué a él de forma instintiva. Algo en mí parecía estar llevando las riendas de la situación, y no estaba segura de que eso fuese algo bueno. Ethan no parecía asustado. En realidad, parecía estar más en paz de lo que recordaba haberle visto nunca cuando me puso un cuchillo en la mano.

- Mi único consuelo es que seguiré haciendo lo único que siempre he hecho bien, Ace: estar a tu lado.

Una lágrima que no sentí me resbaló por la mejilla en el momento en el que le clavé el cuchillo en el pecho.

- Siempre cuidaré de ti… - dijo en un susurro ahogado por la sangre.

Tiré del cuchillo hacía arriba, desgarrándole el pecho para dejar salir a la sangre. El líquido me envolvió a medida que los ojos de Ethan se apagaban. Yo fui su último sacrificio. Para mí, él fue el primero.

No creo en leyendas.


Soy una de ellas.