martes, 12 de julio de 2016

Sombras

Capítulo 7

Gar esperaba en el parque donde hubo fiesta hacía dos noches. Estaba nervioso pero no había dedicado mucho más tiempo de lo normal a prepararse. Ropa casual y el pelo hacia atrás. A diferencia de otros días vestía con una chaqueta ya que el tiempo cambiaba de un día a otro y en ese momento, hacía fresco, sobre todo al atardecer. El aire que comenzó a soplar arrastraba los pétalos de las flores caídas por el suelo. Se formaban remolinos en los caminos de tierra que bordeaban los jardines y las madres que estaban pasando la tarde allí con sus niños recogieron para regresar a sus hogares. Todas menos una que se desplomó en el suelo ante la sorpresa de los presentes.
Gar corrió hacia la gente que se agolpaba a su alrededor y apenas pudo ver nada.
-Por favor alejaros. Dejadla respirar.
-¿Pero respira?
-Llevaros a los niños y llamad a una ambulancia ¡YA!
-Se la ve joven, ¿Qué habrá pasado?
-Por favor alejaros, todo el mundo encima no ayuda.
Las voces de los presentes se fundían unas con otras. Las parejas de ancianos prestaban más atención mientras que las madres se alejaban con los pequeños para que no vieran lo que sucedía. Gar miró a su alrededor y en uno de los caminos donde se formaba remolinos de arena y aire volvió a ver una silueta, la misma que la del día anterior y extrañamente familiar. El viento sopló con más fuerza, arrastró arenilla y cegó momentáneamente al joven. Cuando abrió los ojos de nuevo el sonido del aire acompañaba al de las sirenas y al de los llantos de la gente que había dado la espalda.

-No te ha resultado fácil ¿verdad?
-Ella tomó su decisión hace mucho ¿no?
-Sí pero no me refería al trabajo. Tenías una cita.
-No era una cita. Es una quedada a la que llegaré tarde.- Dana se recogió su larga melena en una coleta y se abrigó con una cazadora vaquera gris.- Ya le he enviado un mensaje y me ha respondido. Me esperará.
-¿Crees que te vio?
-Sí. Pero no creo que me reconozca. Ayer no lo hizo. No soy tan hábil como tú. Conseguiste dar esquinazo a su compañero.
-Tampoco fue fácil. Son buenos en lo que hacen. Reaccionan rápido y van a lo que van.
-Bueno, luego lo hablamos. Gar me espera.
-Te reconoció entre la gente.
Dana se detuvo con la mano en el pomo de la puerta y apretó su agarre. Se giró y le miró con rabia.

-¿De quién fue la culpa? – Salió dando un portazo ignorando las carcajadas de su compañero.

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