martes, 13 de septiembre de 2016

Librería Scarlet

La decoración habitual de la tienda de Lord Scarlet era peculiar en comparación al resto de tiendas de la calle comercial. A diferencia del resto, su librería destacaba por su aspecto gótico y misterioso. Los que no entendían del tema especulaban sobre la estética. No era raro escuchar algunos comentarios de los transeúntes cuando pasaban delante del lugar.

 -Típico eso de las calaveras en la decoración.

-Uff ¿a qué huele? ¿Inciensos o cadáveres?

- ¿Harán reuniones satánicas de esas?

Ignorantes. Cada aspecto de la decoración tenía un significado real lejos de una estética comercial que buscase atraer a clientes partidarios de la estética oscura y/o esotérica. De vez en cuando gente de a pie “normal” se veían atraídos a entrar y echar un vistazo,  descubrir lo que en realidad había en su interior. Las paredes estaban cubiertas por cortinas de terciopelo roja que resaltaban las estanterías de nogal repletas de libros.  Algunos estabas expuestos tras vitrinas. No todo era papel y madera. Cristaleras protegían frascos y amuletos de diferentes creencias y procedencias. En un rincón estaban situados algunos accesorios que, quienes desconocían la verdad de lo oculto, confundían con simples adornos para completar su vestuario. La decoración iba acompañada de diferentes candelabros con velas encendidas por toda la tienda junto con lámparas de baja intensidad y estética acorde con el lugar. Al fondo había tres puertas de la misma madera que las estanterías y picaportes de piedra roja. Dentro, el decorado seguía en armonía con el resto de la tienda.

-Bienvenidos a la librería. Soy Lord Scarlet, ¿en qué puedo ayudarles?- Preguntó un hombre alto, delgado, de cabello moreno y barba anchor.

-Hola.- Respondió una universitaria vestida a la última moda. – Con ese nombre me esperaba un acento inglés o algo.

-Me crié aquí.

-¿Y el nombre? Scarlet es de chica ¿no? – Añadió la otra estudiante que entró.

- No creo que hayan entrado para saber sobre mi nombre. – Respondió el dueño sin perder la sonrisa de su rostro.- Pero estaré encantado de responder cualquier duda que tengan sobre mis productos y servicios.- Con gesto afable les señaló todo el local.

-¿Servicios? Como leer las cartas, la mano, ¿cosas así? – Preguntó la primera que se diferenciaba de su amiga en su larga melena rubia recogida en una coleta de medio lado.

- Cosas….- Murmuró el hombre sin ser escuchado.

-A mí me gustaría probarlo. Seguro que pasamos un buen rato.- Sugirió la que parecía más inocente de las dos.

-Cuidado.- Las interrumpió Lord Scarlet. –No son juegos. Si decidís contratar uno de mis servicios tenéis que estar seguras de ello y tener el respeto necesario para que no os pongáis en peligro.

-Por supuesto.- Se apresuró en responder la rubia echando una mirada nada discreta a su amiga.

-¿Peligro? ¿Qué quiere decir?

-¿Tienes miedo ahora Daniela? Has dicho que te gustaría probarlo.

-Sí, pero no creí que fuera peligroso…

-Si os burláis de lo desconocido por ignorancia podéis pagar un precio muy alto. No es malo temerlo y estáis a tiempo de dejarlo correr. – Advirtió el hombre.

-No no. Vamos a hacerlo. Ya que ella tiene miedo seré yo.

-Perfecto. Vayan hacia la puerta del medio y pónganse cómodas.

El dueño cerró la tienda y colocó el cartel “EN SESIÓN”. Se colocó una capa con capucha negra aterciopelada y entró en la sala donde le esperaban sus clientas. Ambas se habían colocado en las sillas de madera alrededor de una mesa redonda. Le miraron cuando colocó un candelabro con velas encendidas en el medio. Al sentarse mostró sus ojos color ámbar resaltados por las llamas.

-¿En qué consiste esto? ¿Dónde está la bola de cristal? -La rubia recibió un golpe de su acompañante como aviso. –Vale…

Lord Scarlet dio dos palmadas al aire. La universitaria de cabellos dorados chilló cuando la silla en la que estaba sentada comenzó a abrazarla. Salieron brazos de madera que la sujetaron con fuerza mientras su amiga había quedado ausente, mirando al vacío.

-¿Por qué nos haces esto? Pirado, ¡déjanos ir!

El hombre negó con un dedo.

-Tú amiga Daniela se irá de aquí sana y salva. No recordará que entró aquí contigo, solo que vino a echar un vistazo. Os avisé. Se paga un alto precio cuando tu ignorancia se muestra a modo de burla.

-¡No me he burlado!

-¿No? Te has sentado aquí pensando en que te leería la mano o “cualquier cosa” con la intención de ponerle pegas a todo. Ya que en esta zona no hay señal, el estado que has intentado publicar en las redes sociales para reírte de este lugar no ha podido ser publicado. Cuando os he avisado, tu amiga, más inocente que tú, ha sabido que no era buena idea pero tú, que deseas resaltar y mostrar que eres más que los demás, has decidido seguir. Tu intención era demostrar que esto era falso y grabarlo.- La joven se quedó petrificada al verse descubierta.- Sí, sé que tienes, bueno, tenías tu teléfono preparado y que ella – señaló a Daniela.- Ha intentado convencerte de que no lo hicieras. Inocente pero respetuosa. Eso le ha salvado.

-¿Qué vas a hacerme? Me buscarán, te pillarán, irás a la cárcel
.
-¿Vas a decirme que si te dejo ir no se lo dirás a nadie? Eso es mentira.

La silla envolvió todo su cuerpo, silenciando sus gritos. Luchaba por salir y la silla golpeaba contra el suelo por los movimientos.

-Lord Scarlet.- Un joven pálido y rubio abrió la puerta.- No puedes hacerlo. En estos tiempos se vuelcan en buscar a jóvenes desaparecidas.

-Gideon… Me veo tentado a ignorarte. Este tipo de gente saca lo peor de mí.

-Conmigo no tienes que mentir. Esta es tu parte más amable.

El moreno dio dos palmas de nuevo. La silla liberó a la chica a quien golpeó la frente con la palma de la mano. Ambas estudiantes salieron de la tienda en estado ausente y una vez que cruzaron el umbral de la puerta continuaron hablando como si nunca hubieran entrado allí. Las observaron continuar su camino por la calle comercial. Cuando pasaron junto a un edificio en obras se escuchó un gran estruendo. La grúa falló. El silencio del momento fue roto por el grito de una chica, el polvo se disipó descubriendo una melena rubia teñida de sangre bajo los escombros.

-No ibas a dejarlo pasar ¿no?

-Ya conoces la respuesta Gideon.


FIN

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