martes, 25 de octubre de 2016

Leyendas: Jazmín

Cuando vives en un pueblo, sentir olores repentinos de diferentes orígenes no es raro. De alguna manera estar acostumbrado a ello te da cierta protección. Pero cuando no es así, corres mayor peligro de ser atrapado. No es inesperado escuchar en las noticias desapariciones. La cobertura no llega a todos los rincones y menos en la naturaleza sobrenatural. Ya sea haciendo senderismo, trekking o un simple paseo por el campo, debes tener cuidado.

Un día como hoy, o como el que fue ayer o como el que será mañana. Un día en que la lluvia ha dejado paso a un sol tímido. O una tarde en la que el viento te regala un momento de placer para que olvides el calor. O puede ser una noche de verano en la que os apetece dar un paseo bajo las estrellas. Cuando menos te lo esperes ahí estará. El aroma a jazmín.

Primero lo notarás leve y sentirás un escalofrío en la nuca. A cada paso que des, el olor se intensificará. Escanearás tu alrededor con la mirada perdida sin saber que buscas.  Seguirás adelante. Un cosquilleo en tus oídos bajará por tu espalda junto con la necesidad de rozar tus labios. Oirás crujir la tierra bajo tus pies, que junto con tu respiración, serán los únicos sonidos que percibas.  El abrazo de la fragancia te robará los restos de conciencia que te queden y seguirás. Seguirás adelante. Tropezar con pequeñas ramas no te frenará.  Apretarás la lengua contra el paladar creyendo que eso va a alargar tu deleite. Tus manos arañarán la corteza  de los árboles. Tus pertenencias te resultarás molestas e irás deshaciéndote de todo lo que lleves encima. Mochila, ropa, calzado... Pronto esas miguitas de pan se quedarán muy atrás. No sentirás dolor, sólo anhelo y una inevitable ansia por grabarlo en tu piel. Tus pasos serán húmedos. Dejarás marcas de sangre en todo lo que toques y el olor a jazmín aumentará. Te sentirás abrazado, creerás que estás besando sus pétalos y reirás. Por fin lo habrás conseguido. Estarás rodeado por las flores y la sombra de los árboles. No podrás distinguir si es de día o de noche. Tus carcajadas flotarán en el aire junto con una risa aterciopelada. Disfrutarás del gozo del momento tumbado sobre las plantas y ahí es dónde te ahogarás en tu propio placer. La tierra obtendrá su regalo prometido y te engullirá.


Y fin. Nadie, jamás, volverá a saber de ti. Serás una flor más en el jardín de Jazmín. 

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