martes, 29 de noviembre de 2016

Actualización

Good night my little souls:

En todas mis actualizaciones me disculpo por lo que escribo y claro está que hoy no iba a ser menos.
Hoy microrelato: Jaime.

Pedí que me dijeran cinco palabras e eimprovise en quinces minutos porque oplvidé que hoy es martes... Pero he cumplido y he subido algo hum. Y lo he escrito con Haku, mi cbhucho, ladrandome para que le hiciera caso y jugase con él. Ha saltado encima del portatil y ahora está tumbado sobre mis piernas mirandome y esperando a que me de por enterada.


En estos momentos estoy leyendo, Seis de Cuervos de Leigh Bardugo. Me está gustando mucho. También terminé de leer Las crónicas de Magnus Bane... cof cof cof... Oh my Cas and my Loki. Me encanta. Después continuaré con la saga de los Orígenes.

Draven, como ya es habitual, mensaje for you.  Estaba escribiendote y tu amigo Haku me ha lanzado su juguete y me ha borrado lo que tenía escrito... Os he pillado, le tienes como aliado para que no te castigue ¿verdad? Sé dónde vives...

Y ahora, vuelvo a mis quehaceres,. Dejo el link de mi instagram porque me da la gana hum...

See you.


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(¸.•´ (¸.•` ¤ Shin

Jaime

Jaime era conocido como un joven extravagante.  De niño siempre fue sociable e incluso era el típico estudiante a quien la profesora siempre ponía de ejemplo, “Deberíais estudiar como Jaime”. Eso no le ayudó a hacer amigo pero eso le daba igual.


Después, en la adolescencia todo cambió. De repente, una noche de invierno le vieron pasear bajo la lluvia con una taza en la mano. “          Estoy recogiendo las lágrimas de mi alma.” Respondía cuando los vecinos le preguntaron qué hacía. No sabían durante cuánto tiempo antes lo estaba haciendo.  Después, las noches de luna llena, se viera o no, subía al tejado de su casa a aullar como un lobo. La gente le llamaba loco a lo que él respondía riendo de tal manera que asustaba a quien osaba tildarle así. Después de un tiempo se acostumbraron a su conducta de tal manera que la primera luna llena que no hubo aullidos la gente se preocupó y salieron a buscarle. Cuando todos los vecinos se reunieron bajo el tejado de su casa, la taza que siempre llenaba de lluvia cayó. Al romperse salió tanta agua como si se hubiera roto un depósito y mientras los arrastraba a todos a quien sabe dónde se escuchó un lamentoso aullido de lobo.

martes, 22 de noviembre de 2016

Actualización

Good night my little souls:

Debido a motivos personales hoy actualizo mucho antes de lo que suelo hacer.

El microrelato de hoy Otro día más, está inspirado en Pandora y por  esoel enlace directo lo pondré en esa sección del blog.

Draven, me han dicho los Reyes Magos que pienses un poco en los pobres camellos, con tanto carbón casi no pueden ni caminar.

Gracias por leernos. See you. 



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(¸.•´ (¸.•` ¤ Shin

Otro día más

Cada día al despertar algo dentro de mí se va quebrando como una capa de hielo al ser pisada y bajo ella solo hay una oscuridad helada que no me deja respirar. La superficie aparenta poder seguir soportando el peso de la vida. Falsa resistencia, quizás.

 Otro día más.
Nacen nuevas fisuras y las antiguas crecen.  Intento pegar en su sitio los pedazos que se desprenden pero ya no encajan. Un puzzle con las piezas cambiadas.
La ira resbala entre mis dedos y salpica las paredes. Las puertas que abro en mis muñecas para ayudarla a escapar no son suficientes.

El tiempo sigue avanzando y yo sigo atrapada. La desesperación brota en mis ojos y busco la manera de frenar la tormenta. Está en su naturaleza no ser controlada.

Y otro día más.

La misma historia pero con más carga. El vacío lleno de la nada.

martes, 15 de noviembre de 2016

Actualización

Good night my little souls:

 Hoy relato corto. He reescrito y todo ¿eh? Aunque no sea suficiente. 
Draven está trabajando duro. Volverá porque si no la perseguiré con un palo ardiendo.

Odio estar tan bloqueada, ni saber redactar y bla bla bla. La misma historia cada martes.  Por tanto, me voy a seguir con mis quehaceres de soberanía. Terminé de leer la saga de Los Instrumentos Mortales. Próximamente, comenzaré los otros libros de Cassandra Clare.

See you.

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(¸.•´ (¸.•` ¤ Shin

Apartamento blanco

Las gotas que escapaban del grifo se estrellaban contra el agua de la bañera. El eco resonaba en la oscuridad del apartamento. Nada se atrevía a romper el silencio. Ni los sonidos del fin de semana en la Calle Mayor de la ciudad, ni la pareja que vivía encima la cual, si el día tiene veinticuatro horas, quince se las pasaban discutiendo. El apartamento era sencillo; cocina abierta que se separaba del salón con una encimera. En el salón, una mesa camilla separaba el sofá de una televisión plana colgada de la pared. Junto a la ventana, con vistas a la calle, una mesa redonda con cuatro sillas. El baño era grande, con una amplia bañera protegida con una mampara para usarla a modo ducha. Era lo que más destacaba del baño ya que el resto, inodoro, lavabo, espejo y un pequeño armario eran de lo más simple. La habitación no rompía la estética del resto del lugar. Una cama doble con una mesita a cada lado y un armario empotrado. Nada adornaban las paredes blancas ni colgaba de los altos techos. Todo era blanco; los muebles, los electrodomésticos, los azulejos, las baldosas del suelo… Excepto el televisor que era negro, como una mancha en un lienzo.

Un grito desgarrador rompió la calma de la oscuridad. Las bombillas se encendieron lentamente como en una subida de tensión. El agua de la bañera empezó a vibrar y de ella emergió con lentitud una figura femenina y muy pálida. Si no fuera por el largo cabello negro que le colgaba podría haberse fundido con las paredes. No dejó de chillar mientras se levantaba y el pelo que ondeaba en el agua se le pegó en la piel, escurriendo por ella. La delgada figura arqueó la espalda, estiró los brazos y los retorció golpeándolos contra la mampara. Las bombillas explotaron, se recogió sobre sí misma, acuclillándose en la bañera, hundió el rostro en las rodillas y enmudeció.

Sus pies húmedos no sonaban como pisadas al caminar. Parecían el compás del agua al caerle gotas con lentitud, como si cada paso simulara el efecto de las ondas. Con cada paso se medio inclinaba con gesto curioso. Exploraba cada rincón de aquel lugar, era demasiado blanco incluso para estar a oscuras. El sonido de unas llaves en la cerradura hizo que saltara del rincón del pasillo al techo. Se agarró a la moldura, se pegó al techo tanto como pudo y observó en silencio como un búho en la noche.

-No esperaba que hubiera tanta gente.- Protestó un chico bajo toda la ropa de abrigo que llevaba puesta.

-Dijiste que me acompañarías sin quejarte a cambio de ver el partido de anoche.- Contestó la chica que entraba tras él.

-Creo que he pagado un precio demasiado alto por eso.

Rieron animosamente mientras se ayudaban mutuamente a desvestirse, dejando caer las bolsas que portaban al suelo.

-¿Sabes? Sabía que te quejarías y te preparé una sorpresa.

-¿Sí? Dime qué es. No soporto la intriga.

La chica arrastraba, entre besos y arrumacos, a su acompañante hacia el baño bajo la mirada curiosa del ente que seguía en el techo.

-Parece que se ha ido la luz…-Musitó ella.

-No importa.


La figura de largos cabellos negros se arrastró por el techo en silencio. Se dejó caer frente la puerta abierta del baño y cuando los inquilinos del apartamento la vieron sonrió. Una oscura y siniestra sonrisa bajo la cascada negra de su cabeza, visible en la oscuridad. La pareja chilló antes de verse arrastrados bajo el agua. El ser se abalanzó sobre ellos como un tsunami, ahogó sus gritos en el agua y desaparecieron. De nuevo, todo quedó en silencio. Oscuro silencio con el eco de las gotas sobre el agua.

martes, 8 de noviembre de 2016

Actualización

Good night my little souls:

Había pensado subir el primer capítulo de un relato largo que estoy preparando peeeero, debido a que lo quiero hacer mendianamente bien. Preparar, escribir, reescribir, volver a reescribir y publicarlo con preocupación... No lo he hecho. Por tanto, otro capítulo corto de Leyendas. Los uso a modo de "escribo lo que me sale, no pienso solo escribo, ajam, ya me arrepentiré del resultado, perdona Draven por bajar la calidad del blog, etc" Y ese es otro motivo para no hacer lo mismo con el relato que estoy preparando. Un adelanto: Fantasía.

Y... ahora que ya he cumplido con la actualización, vuelvo a mis quehaceres.... Huyo de mis obligaciones para seguir leyendo los libros de Cazadores de Sombras de Cassandra Clare. See you.
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(¸.•´ (¸.•` ¤ Shin

Leyendas: A la luz de las velas

Se dice, se habla, se cuenta que los días de tormenta no enciendas velas delante de un espejo si se va la luz. Algo complicado en la  antigüedad, cuando era el único recurso para iluminar las estancias incluso en las noches de verano. Si lo hacéis, es mejor que bajéis antes las persianas para que las luces eléctricas del temporal no entren en el hogar. Parece un sinsentido pero existe un motivo para ello. A medida que el tiempo ha pasado, y la gente dejó de creer y tener cuidado, pocas veces ha sucedido algo extraño. A parte, no es raro que en vez de candiles se usen linternas.
Si decidís no seguir mi advertencia o simplemente queréis probar si es real, hacedlo pero no me hago responsable de lo que os sucederá.
La leyenda comenzó cuando encontraron el Diario de Gregoria.
15 de Octubre de 1652

Juro que no miento ni ha sido un sueño. Estaba sola en casa, arreglándola para recibir a mi esposo cuando sucedió. El cielo se tornó negro y mi corazón latía más deprisa con cada trueno. En el salón tenemos un gran espejo y me sentí atraída por mi propio reflejo balo la luz del cirio. Un relámpago iluminó la habitación y poco después el ambiente fue sacudido con un gran trueno. Cerré los ojos con fuerza y al abrirlos, frente a mí, una sombra había sustituido mi reflejo. Me devolvía la mirada unos ojos blancos como perlas. Acerqué la vela al cristal y la silueta se parecía inclinarse ante ella. Se contorsionaba como un baile. Después me la acerqué a la cara, esperando encontrar mi imagen pero nada cambió. La silueta apoyó las manos en el cristal y sus golpes  se fundían con los del agua golpeando con fuerza en las ventanas. Salí corriendo y me encerré en la habitación. No sé cuándo me quedé dormida. Fue mi esposo quien me despertó. Me preguntó sobre el espejo roto. Se rió, dijo que lo habría roto por accidente y que la pesadilla fue por la preocupación. Ojalá así fuera. Tengo miedo. Modesto dice que me ve como siempre. Ojalá me esté volviendo loca pero lo que es cierto es que no me veo a mi cuando me miro en el espejo.


Tres días después de escribir esto, Gregoria desapareció. Hubo muchas teorías pero nunca se descubrió la verdad. Ahora bien, ¿vosotros que creéis que pasó? Yo ya he cumplido advirtiéndoos.

martes, 1 de noviembre de 2016

Actualización

Good night my little souls:

No prometo el resultado, como siempre. Me ha dado mucha pereza reescribir pero no he querido esperar a otro día. Quería cumplir con la actualización de hoy.
Leyendas: Lluvia.

Buenooo, ya estamos en Noviembre, oh sweet November. Y no tengo mucho que decir. Estoy muy. MUY vaga.

Estoy enganchada a los libros de Cazadores de Sombras de Cassandra Clare. Shhhh ya sé que llego no sé cuantos años tarde, que Draven ya me los recomendó cuando publicaron el primer libro y que lo he tenido cogiendo polvo en la estantería. ¡Lo sé! Pero la parte positiva. Acumularlos es igual a que cuando termino uno ya tengo el siguiente a mano muahahahaha.
Y no, no veo la serie porque hasta que no lea los libros no la quiero ver. 

Querida Draven ya sabes que tengo planeado un hastag solo for you. Deberías saber que la única con el poder de esclavizarte soy yo pero los rebledes de tus jefes no acaban de pillarlo. Te seguimos esperando <3

Y ya, demasiadas cosas candys por hoy. Le saldrá caries a mi imagen para la dominación. See you.

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(¸.•´ (¸.•` ¤ Shin

Leyendas: Lluvia

Existe una historia sobre los días de lluvia. En los meses de frío cuando uno está bajo la protección y el calor del hogar, y las gotas de agua resbalan por el cristal de las ventanas, fuera, bajo la tormenta hay algo. Acechando o no, quizás peligroso. No depende de su existencia, si no de la tuya.

Para que lo entendáis mejor os contaré la historia de Sonia. Ella, al igual que vosotros, era una persona normal y única. Los de mi mundo os consideramos únicos por naturaleza. No hay dos personas iguales, dejando de lado la genética. Los días húmedos, el pelo caoba artificial de la chica se erizaba. Llegaba tarde a clase y casi olvidó coger un paraguas para el camino. Como todos lo que tienen prisa, no importaba lo que pasase alrededor, el único objetivo era llegar a tiempo. Con más urgencias los días que cae chaparrón. ¿Quién no se ha cruzado con alguna señora presuntuosa y protegida del agua, bajo los soportales y te ha obligado a ti, desnudo bajo el agua, empaparte y soportar encima sus molestos comentarios? En esas circunstancias  estaba Sonia. Nada importaba. Todo eran obstáculos e inclusos enemigos. Cuanto más cansada estaba más brusca se volvía contra con quienes le impedían el paso.

La chica creyó que viendo su carrera la gente debería adelantarse a sus movimientos, facilitar el paso y apartándose pera que no tuviera que perder tiempo en esquivarlos. Lo conseguía. No por consideración, más bien  por miedo a verse arroyados si no se apartaban. Sonia fingió no ver a la figura que tenía delante. La mitad de su cuerpo estaba tapado por el paraguas con el que se cubría. Sus cabellos negros y lánguidos caían hasta por debajo de sus caderas. Golpeó con fuerza y ambas cayeron al asfalto mojado.

-Mira por dónde vas.- Gritó Sonia.

La pelirroja miró su reloj y se levantó, solo el fuerte agarre sobre su muñeca de una mano huesuda la frenó de echarse a correr de nuevo.

-¿Qué haces? ¡Suéltame!

Se escuchó un  gorjeo, como centenares de grillos llamando a sus posibles parejas. Provenía de la joven que aún seguía en el suelo, con el pelo cubriéndole el rostro como algas mojadas. Un escalofrío recorrió la espalda de Sonia desde la nuca hasta los pies. Tiró con fuerza para asirse del agarre y corrió, dejando en el suelo al obstáculo de su carrera ante la mirada del resto de transeúntes. Ni si quiera recogió su propio paraguas.

Consiguió llegar a tiempo a sus clases. Por suerte su asiento estaba al lado del radiador a cual se pegó hasta entrar en calor y dejar de sentir la humedad en los huesos. Como cada día todo transcurrió con normalidad. Agradeció que escampara a la hora de volver a casa.

Cuando llegó a su hogar se quedó sin palabra al ver su paraguas allí. Le preguntó a su madre y esta se encogió de hombros como si no supiera de que le hablaba. Sonia dudó de sí misma y pensó que quizás cogió otro paraguas por error al salir y de ser así, que compraría otro a quien le faltara.” Total, solo es un paraguas.” Pensó.

Sus padres dormían, la tormenta golpeaba desde el exterior perturbando el sueño de la muchacha. Las ramas de los árboles del jardín se reflejaban en las paredes de su habitación con cada relámpago, como una mano huesuda arañando en silencio el cristal.  Más truenos, el viento golpeando las ventanas y el gorjeo de unos grillos acompañaron el latido cada vez más acelerado de Sonia.


Apenas durmió tres horas cuando el despertador le recordó que debía levantarse para ir a clases. El día se le hizo largo y pesado. Al llegar a casa no comió, se dejó caer sobre la cama y durmió. Se despertó gritando, sacudiéndose el pelo y el cuerpo. Sudaba y tenía frío. Había anochecido y nadie había regresado aún a casa. Fue a preparar la ducha cuando empezó a tronar fuera. Se fue la luz y la casa quedó a oscuras salvo por los relámpagos intermitentes. De nuevo ese sonido. Se le puso los pelos de punta al recordar dónde fue la primera vez que escuchó algo similar. Sonia se sacudió la cabeza negando para sí misma que no era posible. Por el rabillo del ojo vio algo moverse y al girar se encontró con en el paraguas abierto. Escurría agua por dentro y por fuera. Lo alzó para cerrarlo y en su interior miles de ojos se abrieron y parpadearon en compas con aquel ruido que le helaba la sangre. Apenas pudo chillar de terror cuando el paraguas se cerró en ella. Sus gritos se ahogaron a medida que era engullida hasta que se quedó todo el silencio. Un silencio roto por la tormenta y el ruido del paraguas rodar en el suelo.