viernes, 13 de octubre de 2017

Actualización Viernes

To my stars in the dark:

Ups, olvidé again que hoy era día de actualizar.
Como ya es costumbre y lo que importa (y mi objetivo en este blog) es escribir para coger una rutina (ya si eso, después, reescribir y trabajar los textos), improvisé un micro relato: Escapatoria

Ya estoy leyendo Cazadores en la sombra: Renacimiento. El señor de las Sombras de Cassandra Clare. Soy fan de los libros y por supuesto, Malec.

E IMPORTANTE: Pasaros por el blog de Marta entre líneas. No os perdáis sus relatos, agenda cultural y reseñas. También por su bookstagram. Lo recomiendo <3.

Draven volverá. Disfrutad del fin de semana.

See you

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(¸.•´ (¸.•` ¤ Shin

Escapatoria

Cuando María se perdía en su mundo nadie podía atraerla de nuevo a la realidad. Le daba igual que teorizaran sobre si tenía autismo, ella sabía que no. Simplemente le era más fácil evadirse y alejarse del momento la realidad que soportar conversaciones vacías de cualquier interés. A veces se preguntaba por qué se esforzaba en salir de casa. Sus amigas le caían bien pero no estaba segura de que se pudieran llamar así. Crecer juntas desde la infancia, siendo cuatro niñas en el colegio del barrio, no te daba muchas alternativas. Aunque ellas creyeran que María no les prestaba atención no era así. Las miraba y se comparaba con ellas. Sus amigas se sacaban partido, aprendían qué tipo de maquillaje les quedaba mejor e intercambiaban opiniones sobre ropa, música y chicos. María solo quería vivir aventuras como las de los libros que leía. Le deprimía que esos mundos solo existieran en el cine o el papel.


Pasaron los años y tras vivir cientos de mundos a través de la pantalla y el papel decidió dar un paso hacia delante.  Se sentó frente a un ordenador y comenzó a escribir. Fue la primera vez que se sintió realizada, viendo tomar forma sus mundos, sus rincones de paz, sus escapatorias de la realidad.

viernes, 6 de octubre de 2017

Actualización Viernes

To my stars in the dark:

Olvidé que hoy me toca actualizar. Debido a esto he decidido confesar algo que ya sabéis:

El 95% de mis relatos son improvisados y sin haberles dedicado tiempo en reescribir.

Y hoy no iba a ser diferente. Debo dejar de auto engañarme. Es mi mala costumbre. Con “Compañeros en la sombra” sí que trabajo en reescribir. Es por esto que tardo más en subir un nuevo capítulo.

Micro relato: Calor otoñal.

La próxima semana más. Disfrutad del fin de semana.

See you

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(¸.•´ (¸.•` ¤ Shin

Calor otoñal

-¿Por qué tiras piedras en el arroyo?

-Me gusta ver como rebotan.

-No hay agua.

-No importa.

Javier protegía su cabeza con una gorra. Había decidido ir a pasear en bicicleta después de terminar las tareas del instituto. Al cruzar el pequeño puente de piedra vio a Héctor. Le reconoció antes de verle la cara. Su cabello enredado y negro era inconfundible. Siempre le había llamado la atención como podía conseguir ver su nuca entre el movimiento de su pelo.

-¿Por qué estás aquí?

-¿Y por qué no?


El moreno no trataba de ser borde. Él era así. No le gustaba dar explicaciones ni se relacionaba con nadie. Javier lo sabía, lo sabía muy bien. Siempre le había observado. No sabía cuándo empezó hasta que se descubrió así mismo molesto por no ser más cercano a él, herido por la distancia que marcaban sus palabras. Nunca se lo confesaría. Sin despedirse montó en su bicicleta y se marchó. Si hubiera esperado un poco más, podría haber descubierto que el sonrojo de Héctor no se debía al sol otoñal.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Actualización Viernes

To my stars in the dark:

¡Hemos vuelto!

Por el momento Draven y yo hemos cambiado las fechas para actualizar. Ella lo hará los martes y yo los viernes. Bueno… En realidad ya no es viernes pero modifiqué la fecha.

¿Qué tal el verano?
Espero que bien. A mí se me ha hecho largo, casi sin tiempo para leer y menos para escribir. Dejé un poco out mis cuentas de IG, dibujar, todo. Caos.

He escrito un relato corto para hoy. Improvisado, como siempre. En las próximas actualizaciones volveré con “Compañeros en la sombra”.


Volvemos a la carga. Fighting.


See you

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(¸.•´ (¸.•` ¤ Shin

Nunca se sabrá.

Tamborileaba el teclado de su ordenador sin escribir nada. Tenía la mirada fija en la pared sin mirar un punto en concreto. Se suponía que debía explicar lo que había visto esa noche y pensó que la mejor manera de hacerlo era poniéndolo por escrito primero. No sabía por dónde empezar.

Había llegado a casa todo exaltado. Se decía así mismo que si respirar no fuera un acto involuntario se le habría olvidado hacerlo. En algún punto de su huida había perdido una zapatilla pero ni el roce del asfalto hiriéndole el pie le había frenado en su empeño de llegar donde sentirse a salvo.

Sus amigos le estaban esperando en la puerta. Había quedado con ellos para cenar en su casa. Eso sí lo había olvidado con el transcurso de la tarde. Fue la reunión con ellos lo que le animó a salir a hacer la compra para preparar una gran cena. Maldita la hora en que se le ocurrió el plan.

Las preguntas de todos al verle aun resonaban en su cabeza. Les hizo pasar, pidiéndoles paciencia. Por suerte eran comprensivos y se ofrecieron a preparar ellos mismos una cena improvisada con lo que tuviera en casa.

Saltó de la silla cuando llamaron a su puerta.

-David… ¿estás bien?

-¡Sí! Si, ahora salgo.

Esperó a oír las pisadas alejarse de la puerta. Abrió la puerta del armario para mirarse en el espejo interior.

-Debiste haberlo dejado por escrito.

Ahí estaba ella, con su cabeza medio colgando. Fluidos negros resbalaban por su sonrisa torcida. Su mano silenció cualquier grito en un agarre de huesos y piel desgarrada.


-Ya nunca se sabrá.

sábado, 5 de agosto de 2017

Actualización Shin

To my stars in the dark:

AVISO:
Por motivos de fuerza mayor ajenos a mi control estaré ausente del blog hasta septiembre. Si me es posible actualizaré de forma random (como ahora).

En septiembre retomaré Compañeros en la Sombra. Seguiré presente en Instagram, (eso quiero).

Espero que disfrutéis del verano. Os dejo un relato corto, sin corregir, sin revisar, ya sabéis, como os tengo acostumbrados. Ya que actualizaba para informar de mi ausencia he improvisado.


See you

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(¸.•´ (¸.•` ¤ Shin

Duende de verano

La luna en fase decreciente se colaba a través de la ventana del salón. Iluminaba la estancia permitiendo al pequeño Luis caminar sin chocarse contra los muebles. Sus padres dormían sin que el sonido de los murciélagos interrumpiera su sueño.

Luis salió al patio de la casa, se sentó en el césped y esperó a su amigo nocturno. Era un duende de verano que viajaban por distintas partes del mundo siguiendo la estación del sol. Desde que el niño tenía memoria recordaba haber pasado las vacaciones junto a él. La timidez de Luis le impedía hacer amigos. Mientras los niños de su edad ya tenían un smartphone él prefería jugar desarrollando su imaginación. La infancia puede ser una etapa muy difícil cuando la crueldad crece sin corrección.

Poco tiempo después de sentarse apareció Minwin. Era de la misma estatura, (crecían al mismo tiempo), su pelo era negro azulado y sus ojos grises. La nariz y las orejas eran algo picudas y vestía con ropa veraniega. Si no fuera por cómo se conocieron y la habilidad del duende en aparecer y desaparecer en la naturaleza podría pasar por un humano más.

Esa noche era especial. Cuanto más le contaba el duende sobre el mundo, más ansiaba verlo por sí mismo. Minwin le había prometido que esa noche le llevaría con él. Se acercaron al pozo que había en el patio y miraron a la profundidad oscura. Al entrecerrar los ojos pudo ver el reflejo de la luna que iba creciendo cuanto más la miraba. Más ancha, más luminosa, mas hipnotizante. Se inclinaba en el borde hasta que los pies dejaron de tocar el suelo, la gravedad le empujó hacia abajo.

No cayó. Su amigo le sujetó cuando apenas acariciaron el agua del fondo. Le sujetó por las axilas y subió dirección a la luna hasta que sus siluetas se perdieron en la distancia.


A la mañana siguiente un grito despertó el vecindario. El padre de Luis corrió al patio dónde encontró a su mujer abrazando el cuerpo frío de Luis. El niño agarraba un muñeco entre las manos.

viernes, 14 de julio de 2017

Actualización viernes

To my stars in the dark:

En realidad no iba a actualizar porque sigo reorganizando mis ideas para Compañeros en la sombra. Al final he improvisado Mi tía Lucía. Sin corregir, sin reescribir. En resumen, los relatos que publico en realidad son como borradores porque no los trabajo lo suficiente. Tengo que acostumbrarme y aplicar esa fase.

Siento la ausencia. Salvo el mes de agosto del año pasado y no sé si algunas que otras mini vacaciones, no había tardado tanto en actualizar. Sobre todo es por cuestiones personales por las que no he estado disponible por aquí.

Draven anda liada. Vive la vida y tiene quehaceres. Espero que estéis disfrutando de sus relatos tanto como yo.

He empezado a leer los libros de Harry Potter. Si, a mis *** años no los había leído. Y no, salvo la primera, la última y creo que alguna del medio no he visto las películas. Tampoco es por mis HH Friends Fans. El motivo por el que he decidido leerlos es porque leí un artículo sobre la autora, J.K. Rowling en el que decía que cuando comenzó a escribir los libros estaba pasando por una fase muy jodida de su vida. Quise saber lo que consiguió escribir en ese estado y aquí estoy. Leyendo sus libros.

En fin, espero que estéis disfrutando del verano. Yo espero que el invierno llegue pronto.

See you

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(¸.•´ (¸.•` ¤ Shin

Mi tía Lucía.

El pequeño Lucas no sabía lo que se iba a encontrar cuando subió a la buhardilla. Estaba en la casa del pueblo de sus abuelos disfrutando de las vacaciones de verano. Esa mañana había amanecido nublada y con ese clima no le dejaban ir a la piscina. Subió a explorar mientras la familia dormía la siesta.

-¡Wah!

Su propia sombra en un espejo de pie le había asustado. Estaba sucio, pasó la mano por encima hasta que consiguió reconocer sus ojos marrones, su cara pecosa y su pelo negro devolviéndole la mirada. Era bajito. Su madre siempre le decía que ya tendría tiempo para crecer mientras ella se calzaba unos zapatos con tacón (y aun así le llegaba a su padre por la altura del hombro).

Miró a su alrededor y vio muchas cajas cubiertas de una capa de polvo y lo que parecían muebles tapadas con sábanas blancas.  Se sentó en el suelo, sopló la suciedad y se tapó la cara esperando a poder respirar sin toser. La luz de la bombilla titiló poco después de que sonara un trueno. La lluvia llegó con fuerza, el sonido de las gotas golpeando sobre las tejas le recordaron a Lucas al día en que sus canicas rodaron por todas las escaleras del bloque de pisos donde vivían.

En el interior de la caja había libros. Los fue sacando sin leer los títulos hasta que una portada le llamó la atención.  “Harry Potter y la piedra filosofal”. El niño pensó que le resultaba familiar ese nombre. Se apoyó en la pared más cercana y comenzó a leer.

Cuando su madre apareció y le revolvió el pelo volvió a la realidad.

-¿Qué hora es?- Preguntó el niño sorprendido.

-La hora de cenar. ¿Qué has estado haciendo?

-Leer.

Lucas le mostró el libro y su madre suspiró.

-Tu tía Lucía era toda una fangirl de estos libros. Cuando naciste no dejó de hablar sobre que esperaba que te llegará una carta para no sé qué.

-¿Hogwarts?

-Eso. Bueno, coge el libro y baja que ya es la hora de cenar.


El niño obedeció, cenó deprisa y se encerró en su habitación para continuar leyendo. Nunca había conocido a su tía pero sintió que leyendo sus libros lo haría.

martes, 4 de julio de 2017

Martes!

Aquí vuelvo!

Pensaba que esta semana actualizaría con un capítulo de Reina del Infierno, pero he estado más centrada en Hunters, poniendo en orden los cientos de papeles que rondan por mi casa, mi bolso, el uniforme, etc, en los que tengo apuntadas ideas y conceptos de la historia. Para más inri este capítulo me ha quedado algo más largo de lo habitual... No quieres caldo, pues eso, dos tazas.

Como podréis observar seguimos manteniendo el cambio de días para las actualizaciones. Shin está en modo relax, se lo ha ganado. Desde que empezamos, creo que hará casi un año, ha sido ella la que ha cumplido las fechas de actualización sin excepción, la que ha tirado siempre del blog y la que se ha encargado de hacernos conocer un poquito más allá de nuestro círculo, teniendo que aguantar encima que yo no quisiera decirlo a gente conocida porque, lo admito, me da una vergüenza horrible. El caso es que si esto sigue funcionando es por ella, y hasta que localice su inspiración (pichurra, mira entre el embutido que a veces las musas se esconden por ahí), yo seguiré actualizando y tratando de no perderme un sarao. Sé que no es lo mismo, porque soy la primera que la echa en falta por aquí T.T, pero haré lo que pueda.

En fin, seguimos de caza!

Draven

Hunters

4

Angel no entendía por qué se encontraba siguiendo a aquella chica en lugar de seguir con su misión. Aún tenía zonas pendientes en su ronda, y en vez de cumplir con su deber como cazador, dejaba que aquella extraña cazadora le guiase a quién sabe dónde.
Su lógica estaba siendo derrotada aquella noche.

Tras un breve paseo en el que caminaron en un cómodo silencio, Kris le hizo una seña para que entrasen en lo que parecía una vieja tasca. De haber ido solo, ni siquiera habría reparado en su existencia.

- Quiero que sepas, antes de comenzar con tu historia para “abrir mi mente”, que nunca he conocido ningún demonio que destaque por sus buenas intenciones. Así que quizá ese plan tuyo te resulte más difícil de lo que piensas.

Ella le miró con una sonrisa sincera.

- Bueno, yo tampoco he conocido a demasiados humanos que destaquen por ello.

Touché.

La cazadora entró con seguridad en aquel antro. Nada más entrar, a mano derecha, había una puerta de lo que él creyó un almacén. La morena llamó y Angel observó atónito como unos ojos aparecían en aquella puerta, a la altura de su mirada. Su sorpresa aumentó cuando bajo aquellos ojos asomó una boca que se transformó en una sonrisa al ver a Kristine.

- ¿Pero qué coño…?

- Un guardián. -sonrió ella.

- ¿Un demonio guardián?

La puerta frunció el ceño.

- Los guardianes son neutrales, Angel. No tienen bando, se limitan a proteger la magia.

Kris entró con confianza cuando el guardián se movió, acariciando la puerta con ternura.

- Gracias, Ga’har.

El cazador la miraba sin disimular más su sorpresa.

- ¿Conoces su nombre?

Ella sonrió de nuevo. Por mucho que intentase pensar, Angel no había conocido nunca a un cazador que mantuviera una sonrisa auténtica en su rostro. Excepto ella.

- Nadie les presta la atención que merecen. Los guardianes llevan aquí desde el principio de los tiempos. Y sólo quieren que alguien les escuche de vez en cuando, algo que yo hago encantada. Ellos conocen mejor que nadie nuestra historia, y se aprende mucho. Sobre todo si escuchas con la mente abierta.

La cazadora le dedicó media sonrisa mientras le lanzaba aquella indirecta mal disimulada mientras abría la puerta que se encontraba al final de unas escaleras que bajaban, según Angel, directamente al infierno. Vampiros, demonios, brujas y lo que incluso parecían humanos charlaban y bebían animadamente por todo el local. La tenue iluminación sólo acentuaba los rasgos de aquellos rostros que él estaba acostumbrado a matar sin pensarlo dos veces. El cazador se sobresaltó cuando notó la mano de Kris acariciando la suya. El gesto le sorprendió gratamente, hasta que se dio cuenta de que lo que trataba de hacer la morena era que bajase la mano que se había llevado inconscientemente a la daga.

- Tranquilo.

- ¿Qué se supone que es esto?

- Un punto de reunión.

El chico miró a su alrededor. Demonios de todo tipo se movían con libertad por aquel pub, algunos bailando al ritmo de la música, otros simplemente hablando… Lo que más le sorprendió fue que no sólo hablaban entre ellos, sino que podía ver como un demonio culprit mantenía una animada conversación con un humano. ¡Un humano! ¿Acaso ese pobre infeliz era consciente de que lo que estaba viendo no era un disfraz sino un demonio real?

- ¿Por qué no tenía constancia de su existencia?

Ella aguantó una carcajada mientras le dirigía hacia una mesa cercana a la barra.

- Esto está bien resguardado de vuestro círculo, Angel. ¿Qué crees que pasaría si los vuestros descubrieran este sitio?

Él la detuvo, agarrándola suavemente del brazo.

- Entonces, ¿por qué me lo enseñas a mí?

Kris le miró a los ojos con intensidad, como si buscase algo más allá de lo superficial. Casi como si estuviese buscando el alma del cazador.

- Porque confío en ti.

La chica sonrió y saludó con naturalidad al chico que llegaba a la mesa al mismo tiempo que ellos. Aún descolocado por aquellas palabras, Angel se fijó en que “el chico” era en realidad un demonio inferior que dedicaba una gran sonrisa a la morena.

- Me alegro de volver a verte, cielo. -el demonio miró a Angel sin perder la sonrisa- ¿Quién es el nuevo?

- Yo…

- Es un amigo. -dijo ella, cortándole- ¿Puedes traernos un par de pintas, por favor Tobias?

- Enseguida.

Angel la miró, pidiendo una explicación, antes de sentarse frente a ella.

- Tienes una reputación sobre tus hombros, cazador. Cualquiera de por aquí reaccionaría a tu nombre, y no lo harían bien. Sólo hay dos opciones, huir o intentar matarte.

Él la observaba, escuchándola con atención, pero sin perder detalle de lo que iba sucediendo a su alrededor.

- Has matado a muchos amigos de este club. -siguió ella- Y no todos eran como tú piensas.

- Eran demonios, Kristine. Vampiros. Brujas. Lobos. -Tobias llegó con las dos pintas, poniendo una frente a cada uno de ellos y guiñando un ojo a la morena cuando ésta le pasó un billete- No sé qué es lo que pasa por esa cabecita tuya, pero mi deber es…

- Proteger a los humanos. Lo sé. Pero no todos quieren hacerles daño, Angel. Muchos de ellos sólo buscan vivir. Buscar su sitio. – ella sonrió- Como cualquiera de nosotros.

El cazador dudó por un instante, pero no pudo evitar preguntarla lo que llevaba pensando desde supo su historia.

- ¿Cómo puedes pensar así después de lo que te hicieron?

- Porque lo he visto. -Kris dio un trago a su pinta, lo que consiguió que una leve sonrisa asomase a su rostro- Lo veo a diario. Les veo pelear entre ellos, en la eterna lucha del bien y del mal. Les veo plantando cara a su misma especie para que no dañen a más gente. Les veo ayudarnos, sin dudar sobre si es o no lo correcto. Creamos alianzas porque nos necesitamos.

Una demonio nisanti pasó junto a la mesa, mirándole con descaro. Todas ellas resultaban absurdamente atractivas, siempre y cuando obviaras su piel púrpura. Lo cierto era que, objetivamente, este color sólo conseguía acentuar su atractivo. Pero eran demonios. Los nisanti eran conocidos por “inclinación” a comer corazones humanos. Preferiblemente de bebés.

- Sólo los machos cometían tal acto, y hace cientos de años que la sociedad nisanti pasó a ser un matriarcado. -dijo la chica como si le hubiese leído la mente.

- ¿Qué?

- No lo sabías, ¿verdad? -ella se inclinó sobre la mesa- Hace siglos que las hembras nisanti tomaron las riendas de su sociedad. Doblegaron a los machos y les sometieron a unas nuevas reglas, unas mucho más civilizadas que algunas de las nuestras. Desde entonces, todo aquel que ha infringido las normas ha sido ejecutado. Y no dañar la vida de ningún ser es la primera regla.

- ¿Cómo sabes todo eso? -dijo él, tratando de asimilar aquella información.

- Me gusta escuchar.

Él la miró buscando algo más.

- ¿Has entrado alguna vez en el círculo de cazadores?

- No. -la chica dio otro trago a su cerveza- Aunque eso no significa que no conozca vuestras instalaciones. Tenéis una biblioteca francamente envidiable.

- ¿Cómo?

Ella suspiró y le miró con semblante serio.

- Deberías plantearte si te merece la pena seguir haciendo preguntas de las que no deseas conocer la respuesta.

Él dio el primer trago a su cerveza. Era tostada, algo que le sorprendió por alguna razón.

- Uno de los nuestros.

Ella le mantuvo la mirada.

- No todos los cazadores siguen ese camino radical que a ti te marcaron. Desgraciadamente, son excepciones. Yo tan sólo he conocido a uno.

- ¿Te das cuenta de que me estás hablando de traición a nuestro círculo?

La chica se envaró de repente, soltando la pinta.

- ¿Traición? ¿Llamas a un hombre traidor por saber ver más allá de sus narices? ¿Por tener el valor suficiente como para pensar por sí mismo, lejos de las reglas que le han impuesto a base de miedo? ¿Por negarse a utilizar una vida humana como cebo para cazar sin importarle el resultado? Llamas traidor a alguien que tiene el coraje de preguntarse “¿Por qué?” antes de sesgar una vida que, tal vez, sea inocente.

- Espera, espera… ¿Un cebo humano? ¿De qué estás hablando?

Ella pareció recobrar la compostura.

- Estás muy perdido, cazador. Veo que tu mentor te tuvo apartado de los misterios del círculo.

- Él no...

- Frena. -dijo ella al ver como él se ponía automáticamente a la defensiva. Sabía que su mentor no era ningún santo, y ahora más que nunca. Pero a él le debía su vida- No lo estoy diciendo como algo negativo. Vuestro entrenamiento es fantástico, vuestras instalaciones incomparables. Pero los más arraigados al círculo no tienen medida, Angel. No les preocupa salvar vidas. Tan sólo acabar con las que les molestan.

Angel vio como la chica apuraba su cerveza, y él dio un trago a la suya, dejando aún más de la mitad.

- Si vamos a ser amigos, debes saber que es la última vez que te permito desperdiciar una buena cerveza. -dijo ella con media sonrisa- Es artesanal, y no creo que pruebes otra igual por los clubs a los que te lleva tu trabajo.

- ¿La hacen doncellas vírgenes bajo la tutela de alguna secta demoníaca en el almacén de este lugar?

Ella soltó una carcajada mientras se ponía en pie.


- Algo parecido, aunque de vírgenes me temo que las quede muy poco… Vamos. Aún hay algo más que tengo que enseñarte esta noche.

martes, 27 de junio de 2017

Cambios

Aquí Draven al aparato!

Lo primero, nop, no soy quien esperabais ya lo sé. Los abucheos al final, gracias.

Lo segundo, aclarar que el viernes no hubo actualización porque el trabajo me lo impidió. Hice todas las horas el día y unas pocas de la noche, soy así de pringui...

Y lo tercero es que es posible que en las próximas semanas haya cambios en las actualizaciones, pero iremos aclarándolo todo en las introducciones como hemos hecho hasta ahora.

Mi actualización de hoy es del relato "Hunters", que comencé gracias a los desafíos de San Valentín y he dejado aparcado pese a que tengo por ahí mil notas... Como ya dije es una historia que desde que Shin me pasó esa foto tenía que escribir. Y seguramente no lo esté haciendo bien, porque una tiene ojos en la cara pero supongo que lo importante es que lo estoy haciendo, que es para lo que abrimos este blog.

Así que, en principio, mi intención es ir intercalando Hunters y Reina del Infierno. Pero mi intención siempre se queda en eso así que... Ya veremos lo que pasa xD

Ronroneos para todos.

Draven

Hunters

- Ethan, márchate.

- Kristine…

Ella sonrió con cariño a su mentor. Tantos años y seguía preocupándose como el primer día.

- Estaré bien.

La morena seguía apuntando a Angel con su propia daga, y no dejó de hacerlo hasta que no perdió al vampiro de vista. Ethan no solía presumir de sus cualidades si no era absolutamente necesario, y le gustaba pasear entre los humanos como uno más.

- No lo entiendo. -comenzó a decir el cazador- Te he visto terminar con ese vampiro sin pestañear. ¿Cómo es posible que tu mentor sea…?

- Estoy mucho mejor entrenada que muchos de los tuyos. -dijo Kris con suficiencia. Si de algo estaba orgullosa, era de su entrenamiento y sus capacidades.

- ¿Pero por qué iba a instruirte uno de ellos? No tiene sentido.

La chica vio la duda en los ojos del cazador. La respuesta que iba a darle no iba a facilitar las cosas.

- Tiene sus motivos.

- ¿Los conoces?

Ella se echó a reír. Kristine sabía que ella era poco más que un fantasma dentro de su círculo. Prácticamente ningún cazador sabía de su existencia, y los que lo hacían era porque compartían su forma de ver el mundo. Pero al contrario que ellos, ella estaba sobradamente informada. Conocía la historia de Angel, y conocía de sobra la de su mentor, conocido por disparar primero y preguntar después. Si era sobrenatural debía morir, ése era su mantra en la vida. Y por lo que decían, aprendiz había superado al maestro.... Le dijera lo que le dijera, su opinión no iba a cambiar con facilidad.

- Me tomas por una idiota, ¿verdad? Créeme, a mí también me sonó a cuento chino cuando le conocí. Me costó mucho, muchísimo llegar a confiar en él. Pero con el tiempo te das cuenta de que no todo es blanco o negro, Angel.

Por alguna razón, la gustó pronunciar su nombre. Sonaba natural, como si estuviese destinado a salir de su boca. Al ver que él no decía nada, se acercó con cautela.

- Ethan se esforzó mucho por hacerme entender cómo funciona el mundo en realidad.

- ¿Por qué empezaste en esto?

- ¿Por qué lo hiciste tú?

Angel se pasó una mano por el pelo. Kris vio la duda, confiar en ella o mentir. Una de las cosas que Ethan la había enseñado, y en las que más había insistido, era aprender a leer a la gente.

“Tanto para la batalla como para la vida”, la había dicho su mentor, “Saber leer a tu oponente es fundamental. Y seguramente tengas más contrincantes en la vida que en tu misión”.

Cuando el cazador comenzó a hablar, ella supo que se había decantado por la verdad.

- Mi mentor me sacó del orfanato cuando tenía 8 años. No conozco otra forma de vivir.

Kris sonrió.

- ¿Qué? -preguntó él, confuso.

- Siempre he pensado que los cazadores surgen por dos motivos: pierden a un ser querido o nacen con ello en la sangre. Supongo que tu caso es lo más parecido a lo segundo.

- Así pues, ¿cuál es tu caso?

Kristine no pudo evitar la media sonrisa que surcó su rostro. Por su mente ni siquiera se pasó la idea de mentir o eludir la pregunta. Siempre había sido sincera con su historia porque, para ella, lejos de dar pena o acusar a la compasión, la convertía en una superviviente.

- Ninguno de los dos. -la cazadora suspiró- Me secuestraron y torturaron durante varios días, convirtiéndome en el alimento de mi captor y en su juguete favorito.

Angel la miró y ella supo que acababa de sacar una conclusión precipitada.

- ¿Ethan te rescató?

Ahí estaba: conclusión precipitada. Podía mentirle. Podía salvar la reputación de Ethan, hacer que el cazador le mirase con otros ojos en un instante. Pero no sería lo correcto. No ayudaría que abriese finalmente los ojos.

- Me rescaté yo sola, Angel. No conocí a Ethan hasta un año después.

Aquello llamó aún más la atención del cazador.

- ¿Tú sola?

- Tuve suerte, no voy a mentirte. Una mañana, cuando venía a alimentarse de mí debilitado por el sol, le clavé un palo de los que él utilizaba para torturarme en el pecho aprovechando que había conseguido liberarme de mis ataduras. Me destrocé las muñecas para conseguirlo, y si él no hubiese estado tan débil no podría ni siquiera haber soñado con acabar con él. No quieras saber lo que pasó cuando, tras aquello, me enfrenté a mi primer vampiro. -la morena se echó a reír- Para abreviar, te diré que aprendí muy rápido que las armas comunes no sirven para nada.

Angel parecía sorprendido e impresionado. Ella esperaba el típico ataque de compasión, pero no apareció.

- Después de lo que pasaste, ¿decidiste salir a cazar?

Ella asintió.

- Tomé algunas clases de defensa personal. Bueno, lo cierto es que tomé cientos de clases de todo tipo. Iba más allá de la defensa personal, tomé clases de artes marciales, boxeo, defensa, esgrima… También hice prácticas de tiro, primero de armas de fuego y más tarde de arco, cuando ya había comprobado que las balas son inútiles contra ellos. Oh, y primeros auxilios, esto también después de comprobar en mis carnes las múltiples heridas que podía hacerme yo solita sin que me atacase nadie. -dijo la chica riendo.

Él la miraba sin ocultar su sorpresa.

- Tenía que hacer algo para que nadie tuviese que pasar por lo que yo pasé. Estudié toda la información que encontré con respecto a los vampiros, y tuve que ir comprobando qué era verdad y qué no a medida que cada error me dejaba una nueva cicatriz. Después conocí a Ethan...

- Y él te instruyó.

- Así es. Pese a que la desconfianza hizo las cosas muy difíciles, la información que me proporcionó me salvó el culo una y otra vez. Y, por supuesto, el entrenamiento…

- Vaya…

- ¿Qué?

- Ya me habías sorprendido al verte acabar con ese renacido en menos tiempo del que la mayoría suele planear el ataque, pero ahora… Ahora estoy realmente impresionado, Kristine.

Ella sonrió y le lanzó su daga, que él cogió al vuelo.

- Ven, quiero llevarte a un lugar.

Él la miró con curiosidad.

- ¿A dónde me llevas?


- A intentar abrir un poco tu mente.

martes, 20 de junio de 2017

Actualización martes y microrelato

To my stars in the dark:

En principio no iba a actualizar pero tengo un microrelato escrito que no subiré al blog. No lo haré porque lo hice a última hora para participar en un concurso de https://sweek.com/ os dejo el link directo del mismo:


Por otra parte, no os perdáis el nuevo relato de Draven: Reina del Infierno.


Compañeros en la sombra sigue en pausa pero no eterna. Solo hasta que ordene mi caos.

Disfrutad de las lecturas.



See you

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(¸.•´ (¸.•` ¤ Shin

viernes, 16 de junio de 2017

Because I'm busy...

*nota: leer el título con el tonito de la canción "Happy" de Pharrell Williams.

Aquí dejo el segundo capítulo de Reina del Infierno. Como partí de un "siéntate y escribe, a ver que pasa!!" la historia aún está tomando forma, al igual que los personajes. Así que lo único que puedo pedir es paciencia, porque sé que me voy por los cerros de úbeda cuando escribo, porque creo que faltan detalles, y que aún estoy en tierra de nadie... Pero poco a poco.

Mi pequeña Shin está de descanso mental. A todos nos hace falta a veces, y creo que cualquiera al que le guste escribir entiende lo que puede llegar a saturarte tu propia historia. Quizá el término saturar no sea apropiado, porque (hablo de mi caso personal, de las veces que me ocurre a mí, que no son pocas) a veces es algo parecido al agobio, a la frustración de no reconocer en lo que has escrito lo que tú tienes en la cabeza. Eso pasa, y cuando pasa te satura. Te frustra. Y te apetece pegar a alguien. Vale, a nosotras esto último nos apetece con frecuencia por diferentes causas, pero me entendéis.

Debido a esto, no podemos asegurar la actualización del martes. A veces lo mejor para un escritor es un descanso, permitirse no dar vueltas a una historia y evadirse del mundo de las palabras en la medida de lo posible. 

Más noticias la semana que viene. Sed un poco malos, que si el infierno tiene lista de espera, será por algo. ;)

Draven

Reina del Infierno. II.

Capítulo 2

La mayoría de la gente piensa en las salas de tortura del Infierno como los típicos túneles cochambrosos llenos de celdas. Descuidado, sucio, húmedo, con la sangre de las víctimas por las destartaladas paredes, su olor inundándolo todo y los gritos ensordeciendo el lugar.

Nada más alejado de la realidad.

Nuestras salas son grandes y luminosas, impersonales y casi todas ellas blancas. Así la tarea de limpieza y desinfección es mucho más rápida. Y sí, las salas se limpian y desinfectan perfectamente tras cada sesión de tortura. Antiguamente, muchas víctimas morían antes de lo deseado al contraer numerosas infecciones y enfermedades fácilmente evitables con una limpieza adecuada. Y teniendo en cuenta que las torturas no siempre debían terminar en muerte, esto era un problema. Afortunadamente, con el tiempo el Infierno se modernizó. Yo personalmente me he encargado de que las limpiezas sean exhaustivas. Después de pasar interminables horas en aquellas salas, sabía de primera mano las necesidades de ambas partes, torturados y torturadores. Y era una clara ventaja conocer ciertos rincones del Infierno, sobretodo cuando reinaba sobre el mismo.

El ascensor que comunicaba mi despacho con cada uno de los círculos me resultaba demasiado rápido cuando tenía que asistir a ciertas reuniones. Un claro ejemplo eran las reuniones con los crossroads demons*. Detestaba esas reuniones porque, por lo general, eran largas, tediosas y siempre se saldaban con un par de decapitaciones. La mayoría de estos demonios eran viejos. Muy viejos. Sabían lo que se hacían, llevaban francamente mal las críticas y se negaban a entrenar a nuevas generaciones. Y por supuesto, a mí me tomaban por el pito del sereno. No sólo era descaradamente joven, encima era humana. ¡Humana! Les daba absolutamente igual mi curriculum, o que hubiese sido entrenada por Caym y Muerte en persona. Al mirarme lo único que veían era un alma, un humano, lo más bajo del escalafón. Esto conllevaba que siempre hubiese un par de tipos que intentaba pasarme por encima. Y esos tipos nunca llegaban a cruzar la puerta de salida.

Si algo aprendí pronto era que, como reina del Infierno, era mucho mejor infundir miedo que respeto. Mi apariencia no ayudaba mucho con ninguna de las dos cosas, pero para eso tenía mi pequeña y retorcida mente, como le gustaba recordarme a Muerte. El Infierno está lleno de reglas y tradiciones absurdas a las que todos han de atenerse. Pero, tal y como recalcaban tan a menudo, yo no era un demonio, así que dichas reglas no se me aplicaban de la misma forma. Como consecuencia, no sabían que esperar de mí. Una salida de tono podía significar semanas de tortura, la muerte, o el destierro. Antes sabían a lo que atenerse, pero conmigo la cosa había cambiado. Y la incertidumbre infundía miedo mucho mejor que una horda de cerberos hambrientos.

Pero antes de eso, perdí la cuenta de las veces que intentaron acabar conmigo. En su momento, Muerte otorgó a mi forma humana la invulnerabilidad. Digamos que mi “vasija”, cómo ellos llaman a sus formas humanas, es igual de resistente que la de uno de ellos. Las armas mortales no me dañan. Puedo desangrarme y seguir viva, soporto mutilaciones, infecciones, quemaduras de todo tipo y envenenamientos. Pero no muero. Aunque duele de cojones.
Ésa es otra de las razones por las que el miedo comenzó a hacerse un hueco entre mis compañeros. Como ya he dicho, no hay nada que infunde más miedo que el desconocimiento y a ojos de todos, yo era inmortal. Probaron las armas, la magia y más hechizos de los que puedo enumerar. Pero no era un demonio. Nada funcionó. Yo sigo aquí, y los que intentaron acabar conmigo no pueden decir lo mismo.

El ascensor bajó hasta la segunda planta, el círculo de los crossroaders. Al contrario de lo que la creencia popular ha ido pasando a lo largo de los años gracias a la divina comedia de Dante, el Infierno se divide en lo que denominamos los siete círculos. Esto no significa que bajo tierra tengamos siete plantas bastas y enormes en las que torturamos a las almas que tienen la desgracia de unirse a nosotros durante la eternidad. Bueno, el tema de la tortura sí lo es, pero nuestro sistema de orden es bastante menos caótico de lo que todos piensan. Centrándonos en este planeta, tenemos oficinas repartidas por todos los puntos del globo. Hay ciudades que exigen más trabajo, y otras en las que con una oficina nos arreglamos bien. Por poner un ejemplo, en Las Vegas tenemos más de 150 oficinas repartidas por la ciudad. Si diese a mis subordinados un día libre, habría más demonios que humanos. Pero no la llaman la ciudad del pecado por nada…

Cada planta se dedicaba a un tema de gestión diferente, y el modelo de las instalaciones se repetía de forma idéntica en cada ciudad. Siete círculos, siete plantas. Nada de torturar a las almas de los pecadores según el pecado cometido, eso perdió su eficacia eones atrás. Ahora todo el mundo pecaba de mil formas diferentes, y nadie se limitaba a ser avaro, lujurioso o soberbio. Ojalá, aquella forma de trabajo ahorraba cantidades ingentes de papeleo. Pero ahora la cosa había cambiado completamente. Los tiempos cambiaban y la forma de gobierno del inframundo debía cambiar también. A día de hoy no podías juzgar un alma y condenarla a una eternidad de tortura y sufrimiento por disfrutar del sexo antes del matrimonio, por ejemplo. La sociedad cambiaba, las mentes se abrían y evolucionaban. Y también lo hacíamos nosotros. ¿Cómo íbamos a perder el tiempo encarcelando a las almas que envidiaban lo ajeno, cuando había depredadores sexuales que gracias a la maldita redención se iban de rositas? 
Mi primer gran cambio al hacerme reina fue cambiar toda esa patraña del arrepentimiento. Algunas almas, casi todas prácticamente puras, sí podían salvarse de esa forma. No sé, ladrones, avaros, algún que otro asesino siempre y cuando se juzgase dicho acto… Todo eso pasaba la línea de la salvación. Pero puse límites. Porque no era justo que un ser capaz de destrozar a un recién nacido disfrutase de una eternidad tranquila.
Lógicamente, esto levantó ampollas, ya que perdíamos muchas almas en el proceso. Pero en lo personal, no me interesaba llenar el Infierno de almas que no merecían estar allí. Nos quedábamos con dos tipos de pecadores: los que serían torturados y juzgados por el resto de la eternidad, y los que podían formar parte de nuestros ejércitos. Y el pase para formar parte de nuestras filas no era para nada sencillo…

Miré mi reloj. Aún faltaban un par de minutos para que comenzase la reunión con los demonios y, por supuesto, ninguno de ellos había aparecido aún.
Pero el que, para mi inusual sorpresa, sí que se hallaba allí, era Caym. Eso disparó todas mis alarmas.

- El Infierno va a congelarse.

Él se pasó una mano por pelo. No era un gesto nervioso, ni tampoco despreocupado sino pura vanidad. Le gustaba revolvérselo de cuando en cuando, porque le parecía que daba la impresión de que venía de pelear mano a mano con sus legiones.

Y también le daba un segundo extra para contraatacar con alguna salida ingeniosa.

- Todo un siglo recriminándome mi impuntualidad… y esto es lo que obtengo por ser un chico bueno? – chasqueó la lengua-  No me extraña que tengamos una lista de esperar por entrar aquí.

Le miré a los ojos, dejándole claro que no era momento para bromas. Desde mis habituales botines de tacón aún me sacaba algunos centímetros, pero no los suficientes como para hacerme sentir inferior. 
Eso no lo conseguía ningún demonio ni yendo completamente desnuda.

- ¿Qué pasa, Caym?

Él suspiró negando con la cabeza, como si aquello no fuese importante.

- La reunión va a ser complicada.

- ¿Y cuándo no?

Caym me miró a los ojos con una intensidad que no deparaba nada bueno.


- Van a ponerte a prueba, Echo.






*crossroad demons: literalmente "demonios de los cruces de caminos". Se supone que son los encargados de realizar tratos con seres humanos y son invocados mediante rituales que se llevan a cabo en los cruces de caminos. Draven, entretiene e informa! xD