sábado, 18 de febrero de 2017

Antes

Apenas podía asimilar las palabras que su pareja le estaba diciendo. Viendo que no reaccionaba se las volvió a repetir.

-Lo siento Yoli. Quiero que rompamos.

En cuestión de segundos sus pensamientos se llenaban de preguntas y al siguiente se quedaba en blanco. No conseguía responderle nada. Le miraba, apartaba la vista, volvía a mirarle. Vio cómo se impacientaba moviendo las manos, frotándose la nuca.

-¿Por qué?- Consiguió preguntar a Joan.

Yoli sabía que era una pregunta típica pero por alguna razón es lo único que había conseguido pronunciar.  Sintió que mentía si le dijera que no se lo esperaba pero la verdad era que durante semanas había notado cambios, como susurros que la alertaban de que algo pasaba. Ella los silenciaba centrando su atención en otras cosas. No quiso darles importancia porque nunca le gustó ser de las que por todo hacen un drama. Se dijo así misma que son las típicas cosas de pareja y que si le daba importancia crearía problemas donde no los hay. Se arrepintió de haberlos ignorado.

-Sé que suena a típico pero no es por nada que hayas hecho. He dejado de sentir lo que sentía por ti.

-¿Ya no me quieres?- Yoli se sorprendía de su apatía hacia lo que estaba pasando.

-Te quiero pero no te amo.

-No quiero preguntar lo típico, Joan.

-No hay otra persona. Con el tiempo mis sentimientos se han ido apagando. Desconozco el motivo y no te culpo por ello. Tampoco me culpo a mí, no es algo que haya hecho a propósito.

-¿Por qué no me lo dijiste? Quizás podríamos…

-Yoli… Nos complementamos bien. Nos conocemos bien pero ya está. La magia se ha apagado. Lo he alargado durante un tiempo y empezaba a sentir enfado hacia a ti. Me contuve porque no es razonable. No tienes que pagar mi mal humor por algo que escapaba a nuestro control.

-Gracias, supongo.- Respondió irónica a Joan.

-No puedo evitar que te enfades y no quería herirte pero seguir con una mentira sería malo para los dos. No es justo pero es lo que hay.

-Ajam…

La chica estaba molesta, herida, frustrada. Se sentía idiota por no haberse dado cuenta y le llenaba de rabia no poder cargar contra él. No quiso dejarse llevar por las emociones. En frío podía comprender que lo que Joan decía era sincero pero eso no lo hacía menos doloroso. Quiso echarle en cara que quizás podría haber reavivado la chispa de habérselo dicho, buscar alguna forma de no perder su relación pero se contuvo. Más por orgullo que por racionalidad.

-Me gustaría que siguiéramos siendo amigos. Te aprecio y no quiero que esto estropee lo que puede ser una bonita amistad.

-Lo entiendo Joan y, lo pensaré. Ahora mismo no puedo.


El chico sonrió comprensivo y se despidió dándole un beso en la mejilla. Yoli cogió el móvil, conectó los auriculares y volvió  a casa silenciando el caos de su cabeza con la música alta. Por mucho que odiase lo que acababa de suceder no podía cambiarlo y tenía que empezar a afrontarlo. Adaptarse a la nueva situación de su vida pronto, antes de que el shock se disipara y empezara a hundirse en la tristeza. Antes de que la angustia la noqueara y el dolor la golpease con fuerza en el interior de su pecho. Antes de que sintiera que el mundo bajo sus pies la tragara. Antes…

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