lunes, 20 de febrero de 2017

Misión

El escuadrón tenía una nueva misión, aparentemente sencilla: parar a una bruja loca que pretendía liberar a un ejército de demonios y sembrar el caos por toda la ciudad. Y todo para conseguir la atención de un poderoso dios que dormitaba ante la falta de adoración de los últimos siglos.

- No es por joder, pero el problema de esa bruja es que está más salida que el pico de una plancha. -dijo Harley.

- La rubia tiene toda la razón. -dijo Dice poniéndose junto a ella- ¡Lo que hacen algunas por echar un polvo!

Bueno, es un polvo con un dios al fin y al cabo.

Ahí se metió Boomer, siguiéndolas el juego siempre el primero. Especialmente si era de índole sexual...

- Estás diciendo que los mortales no sabéis...

- Basta ya! He venido para comunicaros la misión y el plan, no para que empecéis a desvariar... -dijo Flag, poniéndose serio. Harley miró a Deadshot poniendo pucheros antes de soltar una carcajada, lo que hizo al hombre reír.

- Por lo que sabemos, la bruja ya ha conseguido liberar a algunos demonios, así que el plan será que cubráis la mayor zona posible para acabar con ella. Iréis por parejas.

La reina de Gotham cogió a Dice de la mano.

- Ni de coña, rubita. Vosotras dos bien lejos la una de la otra.

- Oh, venga ya!

- Quinn irá con Deadshot a ver si la mantiene a raya. Croc y Diablo iréis juntos; Dice, tú irás con el capitán. Intenta no matarle... -dijo Flag sonriendo. Conocía bien las peleas que se traían esos dos, casi siempre fruto de las insinuaciones nada sutiles del australiano- Katana se vendrá conmigo.

- Eres un aguafiestas, soldado. -dijo Harls- Te habríamos dejado mirar...

Harley quiñó un ojo a Flag, que puso los ojos en blanco. Aquellas dos juntas eran increíbles, para bien y para mal. Pero demasiada locura junta no hacía nada bueno por el equipo. Flag miró a Dice con atención.

- Tú eres la clave de nuestro plan, Dice. Cuento contigo para darla el golpe de gracia. Nosotros podemos con los demonios, pero esa maldita loca es muy poderosa...

- Podrías dejar de decir “loca” como algo despectivo? ¡Gracias!

Flag sacudió la cabeza ante el comentario de Harley. Era su eterna voz en la cabeza. De hecho, incluso comenzaba a oírla cuando no estaba. Era como si se hubiese implantado en su cerebro a modo de ángel y demonio. Sólo que en su caso, eran dos demonios sin lugar a dudas.

- Te necesitamos. Acercarse a ella es demasiado peligroso.

- Cuál es su poder?

- Juega con tu mente. No puedo arriesgarme a que manipule vuestra mente y os vuelva contra nosotros. Especialmente a ti. Lo entiendes?

- Mi poder en tu contra? Créeme, Flag, estarías mucho más jodido de lo que tú mismo piensas... 
-Dice suspiró contemplando la situación por un segundo- Vale, está bien. La atacaré desde la distancia. Pero me estás quitando toda la diversión.

Él sonrió. Era muy fácil razonar con Dice. Quizá porque era muy consciente de la magnitud de su poder.

Bien, no hay tiempo que perder así que... En marcha.

Un par de horas más tarde, Boomer y Dice se encontraban agazapados en el solar del que parecían salir los demonios. El australiano estaba relajado. A fin de cuentas Dice estaba allí, nada parecía complicado cuando tenías a una diosa de la tierra de tu lado.

- Entonces qué, diosa? Entramos, terremoto y fuera?

- Deja de llamarme así, capitán. No puedo provocar un terremoto. Sería como dejar la puerta abierta a la horda de demonios que esa perra salida quiere soltar...

- Oops.

- Supongo que tendré que empalarla con un pino. O algo.

- Joder morena, no te andas por las ramas!

Ella le miró escéptica.

- Chiste fácil?

- No, ha sido totalmente fortuito.

Dice no pudo reprimir una sonrisa.

- Por qué crees que nos ha juntado Flag?

- Porque tú y Harley juntas destruiríais la ciudad. Y me habría encantado verlo... -dijo mordiéndose el labio mientras miraba a la morena.

Ella sabía que había algo más. Boomer y ella se pasaban el día a la gresca, pero era un tipo de discusión que ambos disfrutaban. Una especie de juego preliminar, por así decirlo, un tanto peculiar. Pero también hablaban. A excepción de Harley, Boomer era el único que conocía el pasado de la morena. Y cuando la escuchó, no intentó abrazarla, no la miró con pena, ni trató de comprenderla. Lo único que hizo fue dar un trago a su cerveza y decirla aquello que llevaba toda su vida queriendo oír.

Me alegro de que te lo cargaras. Lo merecía.”

Aquello era algo que seguramente no dijese nada bueno acerca de los valores del capitán, pero para ella lo decía todo.

- Y porque nadie te soporta, fantasmón.

- Sí, seguramente también sea por eso.

Una granada sin anilla cayó en medio de ambos, borrándoles la sonrisa de la cara.

- Estarás de coña... -murmuró la chica.

Boomer se lentantó de un salto.

- Corre!!

- Quieeeto...

Con un leve movimiento de muñeca, Dice hizo que la tierra se tragase la granada. Cinco segundos después, el suelo retumbó a sus pies.

- Eso ha estado muy bien, diosa. -dijo Boomer tendiendo su mano para ayudarla a levantarse- Muy, muy bien.

- Lo sé, soy la ostia. -dijo ella tomando su mano para levantarse. Acto seguido se sacudió el culo para quitarse el polvo del suelo y relajó las muñecas- Pero me han tocado los huevos. Yo les lanzo por los aires y tú les rebanas con tus juguetes.

- No son juguetes.

- Lo que tú digas, aussie.(*)

Dice comenzó a hacer crecer árboles en medio de la calzada. Crecían y se desvanecían bajo los demonios en segundos, haciendo que ellos, desorientados al verse en lo alto de la copa de un árbol, cayesen como el plomo cuándo Dice los hacía desaparecer. En ese momento de caída libre, los boomerangs del capitán se encontraban con sus gargantas. La mayoría de los cuerpos aterrizaban ya cadáver.

- Empiezan a gustarme tus juguetes, Boomer! -dijo la chica mientras veía como una de sus armas rebanaba el cuello de tres demonios en su viaje de vuelta. El capitán lo cogió sin dejar de mirarla.

- Y eso que no has visto los buenos...

En ese momento, un arma desconocida para ambos sobresalió del estómago de Boomer. Dice lo asimiló antes que él mismo, que miraba a la chica confundido. Ella miró tras él y vio a la bruja, con su pelo plateado manchado con la sangre del capitán. 

No razonó. No pudo. Sabía que debía salir de allí para que no pudiera jugar con su mente, para que no la controlase. Pero en el fondo de su ser sabía que en aquel momento nadie podría controlarla. Dice sacó dos raíces del suelo que sujetaron a la bruja por las muñecas en cuanto dio un paso hacia ella. La morena notó cómo el cuerpo de Boomer caía al suelo desplomado. Fue entonces cuando un tronco salió de golpe del suelo, destrozando el asfalto, y atravesando por completo el cuerpo de la bruja. La destrozó por completo.

Poco a poco, la chica comenzó a salir de su trance. Las manos la temblaban. Sabía que su alma pagaría por muertes como aquella. Sádicas. Crueles.

Pero cuando vio a Boomer herido no pudo evitarlo. Y tampoco quiso.

El capitán se sujetaba la herida del estómago, respirando con dificultad. Había visto la forma en la que la chica había acabado con aquella zorra, y una pequeña sonrisa asomaba a sus labios. Le importaba. Aunque fuese un poco.

- Boomer... Boomer, joder...

Dice contempló la herida. Era profunda y perdía sangre a un ritmo alarmante. No había forma de que llegase a un hospital a tiempo.
Suspiró profundamente. Tendría que hacerlo. No podía... No...
Boomer la cogió de la mano, sacándola de sus dudas. Entonces se dio cuenta de que una lágrima resbalaba por su mejilla.

- Dice.

- Shh... Cállate, reserva fuerzas.

Él se miró la herida.

- No hay forma de salir de esta, diosa. Pero está bien. Siempre he estado preparado para morir. He caído peleando a tu lado, y he podido ver como destrozabas a esa hija de puta. -él sonrió, tosiendo durante el proceso- No puedo pedir más.

- Calla...

- Me alegro de que seas lo último que vaya a ver. .-él apretó su mano- Sé que te gusto. Lo he notado por cómo la has matado, Dice.

- Ni antes de morir vas a dejar de decir tonterías? -dijo ella limpiándose las lágrimas.

- Tú también me gustas, diosa. Eres de armas tomar.

Ella sonrió y finalmente tomó una decisión. Probablemente una de las más estúpidas de su vida.
Bueno, desde que se unió al escuadrón era como si sólo tomase decisiones de ésas...

- Vale, a ver, escúchame bien Boomer. No te vas a morir.

- Claro amor, sigamos fingiendo si es lo que quieres.

- Que te calles, animal! Necesito... -resopló- Necesito que me escuches de verdad, Boomer. Necesito que confíes en mí y que no le digas ni a un alma lo que va a pasar. De acuerdo?

- Estás empezando a asustarme... -dijo él en un susurro. No la quedaba mucho tiempo.

- Júramelo, Digger. Por favor.

Él procuró abrir bien los ojos, aunque apenas le quedaban fuerzas.

- Te lo juro.

Dice cogió aire y puso una mano en la herida de Boomer y otra en el suelo. Ni siquiera sabía si aquello iba a funcionar, pero tenia que hacerlo. Tenía que ser capaz.
Tras aquel terremoto que la convirtió oficialmente en una criminal, Dice comenzó a buscar información acerca de su poder. A fin de cuentas, no podía hacer mucho más estando en la cárcel. Así comenzó a darle vueltas a la idea de que, si a fin de cuentas los humanos no son más que materia, moléculas y todo ser vivo está íntimamente ligado a la tierra... Quizá ella fuese capaz de manipularlo para regenerarse.
La costó horrores. Muchas de las cicatrices que tenía se las había hecho ella misma en su afán por curarse. Tuvo que estudiar mil libros de anatomía y medicina, saber qué tejidos podía manipular y cuáles no, y los necesarios para la curación. Tardó muchísimo en ser capaz de curar un pequeño corte en la mano... Pero lo consiguió.
No era fácil, y la dejaba completamente exhausta. Ella creía que era porque jugaba fuera de su elemento natural, ya que el setenta por ciento del ser humano es agua.

Pero jamás se había enfrentado a una herida semejante. La razón era, básicamente, que quería mantener aquel poder en secreto. Si lo descubría, la encerrarían de inmediato. Porque si era capaz de manipular a un humano para curarle, quizá lo fuese también para mutarle... Y no quería ni pensar en ello.

Sin embargo, no tenía dudas. No podía dejar que Boomer muriese. No de aquella forma, no por un descuido... Y desde luego no delante de ella. No sin que hiciese algo. Aquel capullo tenía razón. Entre discusión y discusión, había llegado a sentir algo por él. Y se odiaba por ello. Como si no tuviese ya bastantes problemas como para añadir los amorosos a la lista.

Tras lo que la parecieron horas, notó como Boomer la apretaba el muslo con fuerza. Sus ojos estaban abiertos de par y par. Echó un vistazo y la herida parecía cerrada. Tierna, y con sangre por todas partes, pero cerrada. Ella le miró sonriendo, y se desplomó en sus brazos.

- Dice!!

- Estoy bien... -susurró ella acomodándose entre los brazos del hombre, que la sujetaba firmemente- Sólo cansada.

- Pero...

- Recuerda. Me lo has jurado, Digger.

Él sonrió y la besó suavemente en la frente.


- Sí. Te lo he jurado, diosa.

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