martes, 7 de marzo de 2017

Compañeros en la sombra

Capítulo 5
Ian

Exigió a Aaron que alguien de sus subordinados les llevara hasta su apartamento. De ninguna manera les haría llevarles hasta el hogar de Unax y que descubrieran su localización. El pelirrojo se empeñó en acompañarles.

Se había desplomado semiinconsciente después de librar a todos del ataque. De haber sabido algo así, Ian hubiera sugerido que le usara a él para combatir antes que verle de esa manera. Su respiración estaba agitada y la temperatura le había subido. Le agarró por la cintura, medio arrastrándole, hasta llegar al coche y tumbarle en el sofá trasero, dejando su cabeza descansar sobre su regazo. Al llegar a su apartamento, Aaron le ayudó a cargar con él hasta arriba y le tumbaron sobre su cama.

-En menos de veinticuatro horas has tenido a dos chicos en tu...

-Cállate Aaron. No es momento para bromas.

Ian apartó los mechones negros de la cara de su compañero y se inclinó para notar su respiración.

-No creo que haga falta que te acerques tanto, Ian.

El rubio le fulminó con la mirada. Conocía a Aaron desde la infancia pero en ocasiones su comportamiento le irritaba y sentía el impulso de gritarle.

Colocó ambas manos en las mejillas de Unax, apenas pasaron tres segundos antes de que el pelirrojo le agarrara con fuerza de las muñecas, obligándole a apartarse. Ian le miró confundido, intentó soltarse pero su amigo no le soltó.

-Suéltale, Aaron.

Ian centró la atención en su compañero, que les miraba con cara de pocos amigos y hacia un gran esfuerzo por mantenerse consciente.

-He dicho que le sueltes.

Aaron obedeció, sonriendo burlón para no mostrar su enfado.

-Bueno, ya he terminado aquí. Te llamaré más tarde Ian.- Guiñó un ojo y se fue dando un portazo al salir.

Ian se sentó en la cama, junto a su compañero y volvió a colocar las manos en sus mejillas.

-Estás caliente.

-Je…

Ian puso los ojos en blanco, “quiere suavizar el ambiente con sus bromas”.

-¿Qué remedio debo aplicarte? Dudo que un medio convencional de los humanos te sirva.

- Hacía mucho que no usaba mi propio poder. El despertar de nuevo pasa factura.

-Deberíamos habernos conectado. Te ves muy débil.

Unax le agarró del brazo y tiró de él, haciéndole caer en su pecho. Ian intentó forcejear pero no conseguía librarse de su agarre sin recurrir a juego sucio. Le golpeó en las costillas.

-Eso ha sido trampa rubito.- tosió.

-No opino lo mismo, cuervo.- disimuló, intentando recuperar la compostura.

- Solo necesito descansar.- suspiró y cerró los ojos.

Ian preparó ropa limpia para cuando se despertara, vigilaba su temperatura y le colocaba toallas húmedas. En una de esas veces se tumbó brevemente a su lado para descansar, antes de reincorporarse se durmió.


La brisa de aire caliente sobre sus párpados le hizo abrir los ojos, se encontró con unos labios finos a delante. Era el aliento del moreno.

-¿Qué hay entre tú y Aaron?

Ian le miró adormilado.

-¿Qué?

- Me intrigas Ian. Lilith te cuida, su ayudante muestra mucho interés en ti, incluso Aaron, que siempre presume de conocer a todo el mundo, jamás le he oído nombrarte. Parece cercano a ti. ¿Qué eres?

-¿Y tú? ¿Tienes alas? Eres uno de los favoritos de Lilith, parece que te envuelves bien  en los antros sobrenaturales y Aaron tampoco me ha hablado de ti nunca.

Unax rodó sobre sí mismo y se colocó sobre él, apoyándose en sus brazos. El rubio entrecerró los ojos en una mirada desafiante, intentando ocultar como la sangre se le acumulaba en las mejillas. Había tenido a Aaron en esa misma cercanía muchas veces y jamás había sentido a su corazón latir como lo hacía en ese momento. Quizás era nervios o la falta de confianza. “No es eso”. Pensaba mientras respiraba de forma contenida. Sentía el impulso de levantar la mano y apartar sus mechones de la cara para poder ver mejor sus ojos. Se contuvo. “Me está probando”.

El moreno se quedó de rodillas sobre él. Se quitó el jersey junto con la camiseta. Antes de que pudiera hablar un resplandor envolvió a su compañero. La fuente de luz venía de su espalda formando un par de alas luminosas. Ian, boquiabierto, se reincorporó sobre sus codos.

-Un ángel…-musitó mientras veía la luz de Unax apagarse.

-Algo así. Te toca.

-Me crié junto a Aaron. Es el hermano pequeño de Sharon y al igual que todos los que me tratan bien es por la influencia de Lilith.

-¿Por qué?

Ian se encogió de hombro. Sentía que se quitaba un peso de encima al confesar en voz alta lo que realmente pensaba. Era como una mosca cojonera que siempre había tenido rondándole con un molesto zumbido en la cabeza.  Clavó la mirada en el torso desnudo de su compañero. Vio que tenía líneas sobre su piel. Al fijarse mejor se dio cuenta de que era un tipo de escritura, de color más claro que el de su piel. Sin pensarlo pasó la yema de los dedos por ellas y Unax le sujeto para detenerle.

-¿Intentas seducirme rubito?

El humano carraspeó y se levantó de la cama, intentando una vez más, recuperar la compostura delante del moreno.  

-Ian, antes de saber que tenías una relación con Lilith ya me gustabas. ¿Recuerda? Te dije que aprobaste con sobresaliente.

El rubio sonrió, le creía. Por alguna razón eso le hizo sentir aliviado, como si fuera la primera vez que alguien le aceptaba por él mismo. Una emoción nueva.


-Gracias, Unax.

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