martes, 2 de mayo de 2017

Compañero en la sombra

Capítulo 10

Unax

Hacía un par de horas que Ian se había encerrado en la habitación. Desde ese instante el moreno había permanecido sentado en el sofá con la cabeza entre las manos y la mirada fija en el suelo. Había perdido el número de veces que su móvil había estado vibrando sobre la mesita de té. No estaba de humor para responder sin importar que fuera Lilith o Sharon. Él mismo había decidido que se pondrían en contacto cuando él lo viera oportuno. En esos momentos estaba tratando de asimilar de lo que se acababa de dar cuenta. Ian, su Ian. Hasta que no pronunció esas palabras en medio del ataque mental que su compañero estaba sufriendo no se había percatado de sus propios sentimientos hacia el rubio. “Una conexión mutua no se establece sin un vínculo.” Alguien le enseñó esas palabras hace mucho tiempo, tanto, que no recordaba exactamente quien se las dijo.  Necesitaba aclararse, hablar sobre el ataque con Ian, obtener más información.

La vibración de su teléfono sobre el mármol empezaba a irritarle. Estaba a punto de coger por fin la llamada cuando aporrearon con furia la puerta de su casa. Por si no tenía suficiente con lo que lidiar no estaba de ánimo para fingir cordialidad con invitados indeseados.

-¿Por qué has tardado tanto?- Le espetó una voz conocida al abrir la puerta.

-Aaron, no debería sorprenderme verte aquí ¿verdad?

El moreno cerró el paso apoyando el cuerpo entre la abertura de la puerta y el marco. No quería descubrir si su hermana y él se parecían el algo más que en su mirada verde.

-Déjame pasar. No quiero ser mal educado.

-Eso sería nuevo en ti.- Con desgana, el moreno dejó paso para permitir su entrada.

Mientras Aaron se acomodaba en el sofá, bajo la amenaza de Unax de que algo horrible le sucedería si osaba a andar sin vigilancia en su casa, el moreno fue en busca de un par de cervezas. Las colocó sobre la mesa de té y se sentó delante de su visita indeseada. Se recostó hacia atrás con los brazos cruzados, observó al pelirrojo mientras éste tomaba un trago. Le irritaba sus aires de prepotencia o quizás solo le molestara porque le consideraba cercano a su compañero.

-¿Dónde está Ian?

-Estabas tardando en preguntar.

El pelirrojo contuvo una carcajada, se inclinó hacia delante, apoyó los codos sobre sus rodillas y clavó la mirada en el anfitrión.

-No me lo vas a decir, ¿verdad?

-En su habitación, descansando como ya habrás supuesto. En realidad quieres saber cómo está.

-Prefiero comprobarlo por mi mismo.

-Lo siento pelirrojo, ahora no puedes. ¿Qué sabes de todo esto?

-Directo al grano. Me gusta eso de ti, no te molestas en disimular.

-Responde Aaron.

-Lilith tiene enemigos. En nuestro mundo eso no es raro. Sus enemigos están a otro nivel de peligrosidad, fuerza... Tú podrás entenderlo, no os diferencias en mucho. Y sí.  Antes de que preguntes, sí, se de ti.

-¿Cuánto sabes?

- Demasiado. Es una de las razones por las que no sigo en el Hotel. La información es poder y más si sabes manejarla. Si le sumas eso a mi modo de vida anterior, puedo enfrentarme a cualquier cosa aunque sea un simple humano.

- ¿Qué busca?

- Me gustaría decir que a Lilith. Destruirla, robarle su control… Ya sabes, lo típico pero…

-Ian.

El pelirrojo asintió, recostándose hacia atrás.

-¿Por qué compartes tu información tan abiertamente conmigo, Aaron?

-Por él. Porque sé que ahora está bajo tu cuidado. Estoy interesado en Ian.

Unax se tensó al escuchar su respuesta. Nunca se imaginó que fuera sincero.

- No me refiero a sus lazos con el hotel, con Lilith y/o con este mundo. Quiero decir a él como persona, por lo que es por sí mismo. Mi actitud no cambió cuando descubrí secretos de Lilith. ¿Puedes decir lo mismo?

El moreno recordó el comportamiento de Ian y una punzada le atravesó el corazón.

-Vaya… lo has hecho- aplaudió Aaron con ironía- acabas de perder vuestra posible amistad.

-¿Qué sabrás tú?

-He crecido junto a él- remarcó esa palabra.- y he sido su hombro de consuelo. Estuvimos muy unidos en el pasado y por culpa de gente como tú, perjudicó mis avances. No se fía de nadie aunque muestre amabilidad. 

Unax se sorprendió así mismo por sentirte satisfecho. De alegrarse que Aaron lo tuviera difícil y deseaba que no hubiera pasado nada intimo entre ellos.

-Nos estamos desviando del tema, Aaron. ¿Qué hay del ataque en tu local?

-Están relacionados, estoy seguro. Tengo que descubrir si por mi o porque llevé a Ian. De ser por él, significa que le están vigilando.

-¿Su residencia no es secreta?

-No y no volverá jamás al Hotel. Consiguió salir de allí y nunca antes le había visto sonreír como lo hizo aquel día.

Unax sabía que Aaron estaba aprovechando cada oportunidad para provocarle con información de Ian que él desconocía. “¿Esto me afectaba antes?” Ocultaba la irritación tras su mirada gris. Ahora que se había dado cuenta de sus propios sentimientos conseguía ver la realidad desde otra perspectiva. Era más perceptivo en los que los demás transmitían al hablar sobre su compañero.

-Me encargaré de proteger a Ian.

- Claro. Es tu trabajo, Unax. – Acusaba con filo en su voz.


-No por trabajo, ni por Lilith.

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