martes, 9 de mayo de 2017

Compañeros en la sombra

Capítulo 11

Ian
“Una columna de humo se alzaba hacia el cielo. Al bajar la mirada, la oscuridad se fundía con el rojo de las llamas que envolvían el Hotel. Los gritos ondeaban con las lenguas de fuego y el edificio dejó de ser una estructura. Las llamas parecían dar alas a la silueta a medida que disminuía de tamaño. El Humo envolvió la figura, vistiéndole en una cortina de ceniza.   Apenas se distinguía donde acababa sus ropas y donde caía su cabello negro. Con cada pestañeó parecía moverse con más rapidez, acercándose. La gente huía a su alrededor, del caos, de él.  Alzó una espada, se la clavó así mismo en el pecho sonriendo con satisfacción mientras las personas que huían se desplomaban de dolor. Volvió a repetir el proceso una y otra vez, riendo con cada grito de agonía. Levantó la mirada, fijándola en quien le estaba observando de lejos.

-Voy a por ti. “

-¡Ian! Vamos reacciona, por favor.

Sentía dolor en sus hombros, donde notaba el agarre. Unos dedos se le clavaban en la piel a través de su camiseta. Notaba el cuerpo pesado, le estaba suponiendo un gran esfuerzo abrir los ojos.

-Por fin.

En cuanto dejó de ver nublado pudo distinguir como la cara de Unax formaba una expresión de alivio. Sus manos abandonaron sus hombros para dirigirse a su cabello rubio. Se lo aparto de la cara, le tomó la temperatura y el dorso de su mano pasó por su cuello.

-Espera, no hables.

Le indicó con amabilidad el moreno antes de salir de la habitación. Ian trató de moverse maldiciendo la idea. Le dolía todo el cuerpo, se sentía pegajoso y le dolía al respirar. Miró la habitación, tomo aire por la sorpresa y comenzó a toser.

-Tranquilo Ian, bebe esto.

Le ayudó a reincorporarse, sujetando una taza de té que colocó sobre sus labios. El rubio le recorrió con la mirada, sorprendido de las ojeras en su rostro, el sudor bajo su pelo despeinado.

-¿Qué ha pasado?

Preguntó con voz ronca, llevándose la mano a la garganta y apuntando a toda la habitación con mirada. Parecía haber sido el campo de batalla de magia. Escritos en una lengua desconocida con lo que parecía tinta permanente y sangre, restos de quemaduras y sellos, frascos sin nombres tirados por el suelo de la habitación junto a libros.

-Llevas sin responder tres días, Ian.

-¿Durmiendo?

-No. Al principio pensé que estabas teniendo una pesadilla pero no despertabas. Llevabas tres días revolviéndote y gritando.

Le ayudó indicó que siguiera bebiendo. Era un líquido amargo y negro. Le recordaba al té pero no sabía igual.

-Intenté entrar en tu mente, de la misma manera que cuando fuiste atacado pero fue imposible. Me estaba desesperando cuando por fin has abierto los ojos.

-Lilith…-Le costaba respirar, como si el aire le quemara los pulmones.

-“Un secreto puede ser peligroso si se guarda demasiado. Un secreto destruye con más ferocidad que la peor de las espadas.” –Le interrumpió, mientras le ayudaba a quedarse sentado sobre la cama.

-¿Qué significa?

-Que aunque prometí a Lilith contener un secreto el máximo tiempo posible, no lo haré. No si eso significa que estés en peligro.

El rubio trató de ocultar el rubor de sus mejillas al notar la sinceridad de su compañero.

-Necesito un baño, estoy asqueroso. -Comentó para desviar el tema. Segundos después se arrepintió por dejar en bandeja una posible broma de Unax.

-Primero recupera fuerzas.

-Mmm, ¿no hay bromas?

-Ian, ¿era una indirecta?

-¡NO!


Unax se levantó riendo, esquivando un golpe que tampoco le hubiera alcanzado de quedarse sentado junto al rubio. Le dijo que le traería comida y dejó a  Ian esperando, confuso y sonrojado. “¿Qué ha pasado?” Se preguntaba una y otra vez. No recordaba haber soñado, ni haber sufrido un ataque. Le preocupaba estar perdiéndose así miso por culpa de aquel que se metió en su mente.

2 comentarios:

  1. Pensaba que tendría mas capitulos pendientes pero, no. Asi que... más??

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    1. Depende... ¿te gusta? jejeje No me leas por obligación (ò.ó) que el tiempo es valioso.


      -Shin-

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