martes, 27 de junio de 2017

Cambios

Aquí Draven al aparato!

Lo primero, nop, no soy quien esperabais ya lo sé. Los abucheos al final, gracias.

Lo segundo, aclarar que el viernes no hubo actualización porque el trabajo me lo impidió. Hice todas las horas el día y unas pocas de la noche, soy así de pringui...

Y lo tercero es que es posible que en las próximas semanas haya cambios en las actualizaciones, pero iremos aclarándolo todo en las introducciones como hemos hecho hasta ahora.

Mi actualización de hoy es del relato "Hunters", que comencé gracias a los desafíos de San Valentín y he dejado aparcado pese a que tengo por ahí mil notas... Como ya dije es una historia que desde que Shin me pasó esa foto tenía que escribir. Y seguramente no lo esté haciendo bien, porque una tiene ojos en la cara pero supongo que lo importante es que lo estoy haciendo, que es para lo que abrimos este blog.

Así que, en principio, mi intención es ir intercalando Hunters y Reina del Infierno. Pero mi intención siempre se queda en eso así que... Ya veremos lo que pasa xD

Ronroneos para todos.

Draven

Hunters

- Ethan, márchate.

- Kristine…

Ella sonrió con cariño a su mentor. Tantos años y seguía preocupándose como el primer día.

- Estaré bien.

La morena seguía apuntando a Angel con su propia daga, y no dejó de hacerlo hasta que no perdió al vampiro de vista. Ethan no solía presumir de sus cualidades si no era absolutamente necesario, y le gustaba pasear entre los humanos como uno más.

- No lo entiendo. -comenzó a decir el cazador- Te he visto terminar con ese vampiro sin pestañear. ¿Cómo es posible que tu mentor sea…?

- Estoy mucho mejor entrenada que muchos de los tuyos. -dijo Kris con suficiencia. Si de algo estaba orgullosa, era de su entrenamiento y sus capacidades.

- ¿Pero por qué iba a instruirte uno de ellos? No tiene sentido.

La chica vio la duda en los ojos del cazador. La respuesta que iba a darle no iba a facilitar las cosas.

- Tiene sus motivos.

- ¿Los conoces?

Ella se echó a reír. Kristine sabía que ella era poco más que un fantasma dentro de su círculo. Prácticamente ningún cazador sabía de su existencia, y los que lo hacían era porque compartían su forma de ver el mundo. Pero al contrario que ellos, ella estaba sobradamente informada. Conocía la historia de Angel, y conocía de sobra la de su mentor, conocido por disparar primero y preguntar después. Si era sobrenatural debía morir, ése era su mantra en la vida. Y por lo que decían, aprendiz había superado al maestro.... Le dijera lo que le dijera, su opinión no iba a cambiar con facilidad.

- Me tomas por una idiota, ¿verdad? Créeme, a mí también me sonó a cuento chino cuando le conocí. Me costó mucho, muchísimo llegar a confiar en él. Pero con el tiempo te das cuenta de que no todo es blanco o negro, Angel.

Por alguna razón, la gustó pronunciar su nombre. Sonaba natural, como si estuviese destinado a salir de su boca. Al ver que él no decía nada, se acercó con cautela.

- Ethan se esforzó mucho por hacerme entender cómo funciona el mundo en realidad.

- ¿Por qué empezaste en esto?

- ¿Por qué lo hiciste tú?

Angel se pasó una mano por el pelo. Kris vio la duda, confiar en ella o mentir. Una de las cosas que Ethan la había enseñado, y en las que más había insistido, era aprender a leer a la gente.

“Tanto para la batalla como para la vida”, la había dicho su mentor, “Saber leer a tu oponente es fundamental. Y seguramente tengas más contrincantes en la vida que en tu misión”.

Cuando el cazador comenzó a hablar, ella supo que se había decantado por la verdad.

- Mi mentor me sacó del orfanato cuando tenía 8 años. No conozco otra forma de vivir.

Kris sonrió.

- ¿Qué? -preguntó él, confuso.

- Siempre he pensado que los cazadores surgen por dos motivos: pierden a un ser querido o nacen con ello en la sangre. Supongo que tu caso es lo más parecido a lo segundo.

- Así pues, ¿cuál es tu caso?

Kristine no pudo evitar la media sonrisa que surcó su rostro. Por su mente ni siquiera se pasó la idea de mentir o eludir la pregunta. Siempre había sido sincera con su historia porque, para ella, lejos de dar pena o acusar a la compasión, la convertía en una superviviente.

- Ninguno de los dos. -la cazadora suspiró- Me secuestraron y torturaron durante varios días, convirtiéndome en el alimento de mi captor y en su juguete favorito.

Angel la miró y ella supo que acababa de sacar una conclusión precipitada.

- ¿Ethan te rescató?

Ahí estaba: conclusión precipitada. Podía mentirle. Podía salvar la reputación de Ethan, hacer que el cazador le mirase con otros ojos en un instante. Pero no sería lo correcto. No ayudaría que abriese finalmente los ojos.

- Me rescaté yo sola, Angel. No conocí a Ethan hasta un año después.

Aquello llamó aún más la atención del cazador.

- ¿Tú sola?

- Tuve suerte, no voy a mentirte. Una mañana, cuando venía a alimentarse de mí debilitado por el sol, le clavé un palo de los que él utilizaba para torturarme en el pecho aprovechando que había conseguido liberarme de mis ataduras. Me destrocé las muñecas para conseguirlo, y si él no hubiese estado tan débil no podría ni siquiera haber soñado con acabar con él. No quieras saber lo que pasó cuando, tras aquello, me enfrenté a mi primer vampiro. -la morena se echó a reír- Para abreviar, te diré que aprendí muy rápido que las armas comunes no sirven para nada.

Angel parecía sorprendido e impresionado. Ella esperaba el típico ataque de compasión, pero no apareció.

- Después de lo que pasaste, ¿decidiste salir a cazar?

Ella asintió.

- Tomé algunas clases de defensa personal. Bueno, lo cierto es que tomé cientos de clases de todo tipo. Iba más allá de la defensa personal, tomé clases de artes marciales, boxeo, defensa, esgrima… También hice prácticas de tiro, primero de armas de fuego y más tarde de arco, cuando ya había comprobado que las balas son inútiles contra ellos. Oh, y primeros auxilios, esto también después de comprobar en mis carnes las múltiples heridas que podía hacerme yo solita sin que me atacase nadie. -dijo la chica riendo.

Él la miraba sin ocultar su sorpresa.

- Tenía que hacer algo para que nadie tuviese que pasar por lo que yo pasé. Estudié toda la información que encontré con respecto a los vampiros, y tuve que ir comprobando qué era verdad y qué no a medida que cada error me dejaba una nueva cicatriz. Después conocí a Ethan...

- Y él te instruyó.

- Así es. Pese a que la desconfianza hizo las cosas muy difíciles, la información que me proporcionó me salvó el culo una y otra vez. Y, por supuesto, el entrenamiento…

- Vaya…

- ¿Qué?

- Ya me habías sorprendido al verte acabar con ese renacido en menos tiempo del que la mayoría suele planear el ataque, pero ahora… Ahora estoy realmente impresionado, Kristine.

Ella sonrió y le lanzó su daga, que él cogió al vuelo.

- Ven, quiero llevarte a un lugar.

Él la miró con curiosidad.

- ¿A dónde me llevas?


- A intentar abrir un poco tu mente.

martes, 20 de junio de 2017

Actualización martes y microrelato

To my stars in the dark:

En principio no iba a actualizar pero tengo un microrelato escrito que no subiré al blog. No lo haré porque lo hice a última hora para participar en un concurso de https://sweek.com/ os dejo el link directo del mismo:


Por otra parte, no os perdáis el nuevo relato de Draven: Reina del Infierno.


Compañeros en la sombra sigue en pausa pero no eterna. Solo hasta que ordene mi caos.

Disfrutad de las lecturas.



See you

*´¨)                 
¸.•´¸.•*´¨) ¸.•*¨)

(¸.•´ (¸.•` ¤ Shin

viernes, 16 de junio de 2017

Because I'm busy...

*nota: leer el título con el tonito de la canción "Happy" de Pharrell Williams.

Aquí dejo el segundo capítulo de Reina del Infierno. Como partí de un "siéntate y escribe, a ver que pasa!!" la historia aún está tomando forma, al igual que los personajes. Así que lo único que puedo pedir es paciencia, porque sé que me voy por los cerros de úbeda cuando escribo, porque creo que faltan detalles, y que aún estoy en tierra de nadie... Pero poco a poco.

Mi pequeña Shin está de descanso mental. A todos nos hace falta a veces, y creo que cualquiera al que le guste escribir entiende lo que puede llegar a saturarte tu propia historia. Quizá el término saturar no sea apropiado, porque (hablo de mi caso personal, de las veces que me ocurre a mí, que no son pocas) a veces es algo parecido al agobio, a la frustración de no reconocer en lo que has escrito lo que tú tienes en la cabeza. Eso pasa, y cuando pasa te satura. Te frustra. Y te apetece pegar a alguien. Vale, a nosotras esto último nos apetece con frecuencia por diferentes causas, pero me entendéis.

Debido a esto, no podemos asegurar la actualización del martes. A veces lo mejor para un escritor es un descanso, permitirse no dar vueltas a una historia y evadirse del mundo de las palabras en la medida de lo posible. 

Más noticias la semana que viene. Sed un poco malos, que si el infierno tiene lista de espera, será por algo. ;)

Draven

Reina del Infierno. II.

Capítulo 2

La mayoría de la gente piensa en las salas de tortura del Infierno como los típicos túneles cochambrosos llenos de celdas. Descuidado, sucio, húmedo, con la sangre de las víctimas por las destartaladas paredes, su olor inundándolo todo y los gritos ensordeciendo el lugar.

Nada más alejado de la realidad.

Nuestras salas son grandes y luminosas, impersonales y casi todas ellas blancas. Así la tarea de limpieza y desinfección es mucho más rápida. Y sí, las salas se limpian y desinfectan perfectamente tras cada sesión de tortura. Antiguamente, muchas víctimas morían antes de lo deseado al contraer numerosas infecciones y enfermedades fácilmente evitables con una limpieza adecuada. Y teniendo en cuenta que las torturas no siempre debían terminar en muerte, esto era un problema. Afortunadamente, con el tiempo el Infierno se modernizó. Yo personalmente me he encargado de que las limpiezas sean exhaustivas. Después de pasar interminables horas en aquellas salas, sabía de primera mano las necesidades de ambas partes, torturados y torturadores. Y era una clara ventaja conocer ciertos rincones del Infierno, sobretodo cuando reinaba sobre el mismo.

El ascensor que comunicaba mi despacho con cada uno de los círculos me resultaba demasiado rápido cuando tenía que asistir a ciertas reuniones. Un claro ejemplo eran las reuniones con los crossroads demons*. Detestaba esas reuniones porque, por lo general, eran largas, tediosas y siempre se saldaban con un par de decapitaciones. La mayoría de estos demonios eran viejos. Muy viejos. Sabían lo que se hacían, llevaban francamente mal las críticas y se negaban a entrenar a nuevas generaciones. Y por supuesto, a mí me tomaban por el pito del sereno. No sólo era descaradamente joven, encima era humana. ¡Humana! Les daba absolutamente igual mi curriculum, o que hubiese sido entrenada por Caym y Muerte en persona. Al mirarme lo único que veían era un alma, un humano, lo más bajo del escalafón. Esto conllevaba que siempre hubiese un par de tipos que intentaba pasarme por encima. Y esos tipos nunca llegaban a cruzar la puerta de salida.

Si algo aprendí pronto era que, como reina del Infierno, era mucho mejor infundir miedo que respeto. Mi apariencia no ayudaba mucho con ninguna de las dos cosas, pero para eso tenía mi pequeña y retorcida mente, como le gustaba recordarme a Muerte. El Infierno está lleno de reglas y tradiciones absurdas a las que todos han de atenerse. Pero, tal y como recalcaban tan a menudo, yo no era un demonio, así que dichas reglas no se me aplicaban de la misma forma. Como consecuencia, no sabían que esperar de mí. Una salida de tono podía significar semanas de tortura, la muerte, o el destierro. Antes sabían a lo que atenerse, pero conmigo la cosa había cambiado. Y la incertidumbre infundía miedo mucho mejor que una horda de cerberos hambrientos.

Pero antes de eso, perdí la cuenta de las veces que intentaron acabar conmigo. En su momento, Muerte otorgó a mi forma humana la invulnerabilidad. Digamos que mi “vasija”, cómo ellos llaman a sus formas humanas, es igual de resistente que la de uno de ellos. Las armas mortales no me dañan. Puedo desangrarme y seguir viva, soporto mutilaciones, infecciones, quemaduras de todo tipo y envenenamientos. Pero no muero. Aunque duele de cojones.
Ésa es otra de las razones por las que el miedo comenzó a hacerse un hueco entre mis compañeros. Como ya he dicho, no hay nada que infunde más miedo que el desconocimiento y a ojos de todos, yo era inmortal. Probaron las armas, la magia y más hechizos de los que puedo enumerar. Pero no era un demonio. Nada funcionó. Yo sigo aquí, y los que intentaron acabar conmigo no pueden decir lo mismo.

El ascensor bajó hasta la segunda planta, el círculo de los crossroaders. Al contrario de lo que la creencia popular ha ido pasando a lo largo de los años gracias a la divina comedia de Dante, el Infierno se divide en lo que denominamos los siete círculos. Esto no significa que bajo tierra tengamos siete plantas bastas y enormes en las que torturamos a las almas que tienen la desgracia de unirse a nosotros durante la eternidad. Bueno, el tema de la tortura sí lo es, pero nuestro sistema de orden es bastante menos caótico de lo que todos piensan. Centrándonos en este planeta, tenemos oficinas repartidas por todos los puntos del globo. Hay ciudades que exigen más trabajo, y otras en las que con una oficina nos arreglamos bien. Por poner un ejemplo, en Las Vegas tenemos más de 150 oficinas repartidas por la ciudad. Si diese a mis subordinados un día libre, habría más demonios que humanos. Pero no la llaman la ciudad del pecado por nada…

Cada planta se dedicaba a un tema de gestión diferente, y el modelo de las instalaciones se repetía de forma idéntica en cada ciudad. Siete círculos, siete plantas. Nada de torturar a las almas de los pecadores según el pecado cometido, eso perdió su eficacia eones atrás. Ahora todo el mundo pecaba de mil formas diferentes, y nadie se limitaba a ser avaro, lujurioso o soberbio. Ojalá, aquella forma de trabajo ahorraba cantidades ingentes de papeleo. Pero ahora la cosa había cambiado completamente. Los tiempos cambiaban y la forma de gobierno del inframundo debía cambiar también. A día de hoy no podías juzgar un alma y condenarla a una eternidad de tortura y sufrimiento por disfrutar del sexo antes del matrimonio, por ejemplo. La sociedad cambiaba, las mentes se abrían y evolucionaban. Y también lo hacíamos nosotros. ¿Cómo íbamos a perder el tiempo encarcelando a las almas que envidiaban lo ajeno, cuando había depredadores sexuales que gracias a la maldita redención se iban de rositas? 
Mi primer gran cambio al hacerme reina fue cambiar toda esa patraña del arrepentimiento. Algunas almas, casi todas prácticamente puras, sí podían salvarse de esa forma. No sé, ladrones, avaros, algún que otro asesino siempre y cuando se juzgase dicho acto… Todo eso pasaba la línea de la salvación. Pero puse límites. Porque no era justo que un ser capaz de destrozar a un recién nacido disfrutase de una eternidad tranquila.
Lógicamente, esto levantó ampollas, ya que perdíamos muchas almas en el proceso. Pero en lo personal, no me interesaba llenar el Infierno de almas que no merecían estar allí. Nos quedábamos con dos tipos de pecadores: los que serían torturados y juzgados por el resto de la eternidad, y los que podían formar parte de nuestros ejércitos. Y el pase para formar parte de nuestras filas no era para nada sencillo…

Miré mi reloj. Aún faltaban un par de minutos para que comenzase la reunión con los demonios y, por supuesto, ninguno de ellos había aparecido aún.
Pero el que, para mi inusual sorpresa, sí que se hallaba allí, era Caym. Eso disparó todas mis alarmas.

- El Infierno va a congelarse.

Él se pasó una mano por pelo. No era un gesto nervioso, ni tampoco despreocupado sino pura vanidad. Le gustaba revolvérselo de cuando en cuando, porque le parecía que daba la impresión de que venía de pelear mano a mano con sus legiones.

Y también le daba un segundo extra para contraatacar con alguna salida ingeniosa.

- Todo un siglo recriminándome mi impuntualidad… y esto es lo que obtengo por ser un chico bueno? – chasqueó la lengua-  No me extraña que tengamos una lista de esperar por entrar aquí.

Le miré a los ojos, dejándole claro que no era momento para bromas. Desde mis habituales botines de tacón aún me sacaba algunos centímetros, pero no los suficientes como para hacerme sentir inferior. 
Eso no lo conseguía ningún demonio ni yendo completamente desnuda.

- ¿Qué pasa, Caym?

Él suspiró negando con la cabeza, como si aquello no fuese importante.

- La reunión va a ser complicada.

- ¿Y cuándo no?

Caym me miró a los ojos con una intensidad que no deparaba nada bueno.


- Van a ponerte a prueba, Echo.






*crossroad demons: literalmente "demonios de los cruces de caminos". Se supone que son los encargados de realizar tratos con seres humanos y son invocados mediante rituales que se llevan a cabo en los cruces de caminos. Draven, entretiene e informa! xD

martes, 13 de junio de 2017

Actualización martes

To my stars in the dark:

NOTICIA:

Desde ahora hasta nuevo aviso hay un breve parón en “Compañeros en la Sombra”.

Me tomo un descanso de la historia hasta que vuelva a ordenar los datos y fichas de los personajes, historia, escenas.... Debido a motivos personales,  como dije en otras actualizaciones, mi caos interior estaba intoxicando el relato. Necesito organizarme de nuevo, organizar las ideas y volver a escribir con coherencia. Vale si, sé que la coherencia y yo no somos amigas pero lo necesito para mí. Para que al releer vea claro lo que quise decir y no esté dudando de mis propios datos inventados, que estos no lleguen a ser contradictorios a lo largo de la historia. Para hacer las cosas de manera que pueda incluso llegar a sentirme satisfecha. ¿Un 1%?


Hay que saber gatear antes de correr. Paso a paso, con calma. Ese tipo de consejos que recomiendan y que siempre ignoro.

He aprovechado para dar la noticia en la primera hora del martes ya que no tengo ningún otro texto preparado para la actualización de esta semana. Sorry

Goodnight

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(¸.•´ (¸.•` ¤ Shin

martes, 6 de junio de 2017

Actualización martes

To my stars in the dark:

Hoy estoy muy cansada. No he ido a caminata nórdica.

Sé que no soy buena escritora. Da igual cuanto reescriba y me esfuerce. Lo sé. Aún es peor cuando me comparo con todos los blogers e instagramers que sigo. Es una tortura.
Me digo a mí misma que cada uno tenemos nuestro propio estilo y forma de redactar, siguiendo las normas ortográficas (que ignoro), pero creo que me miento. SOY PÉSIMA.
¿Enemigos? No les temo, me tengo a mi misma.

En fin, después de dejarme llevar por mi negatividad os explico, como cada martes, mis excusas.
Me estoy rallando con Compañeros en la Sombra. No por la historia si no por mis comeduras de cabeza y veo que lo traslado al papel. Me da rabia no cumplir con un capítulo más de la historia pero, como digo cada actualización, no quiero empeorar mi relato. Publicar sin reescribir lo mínimo y necesario. Lo protejo de la impulsividad de subirlo sin haberlo pensado. Las consecuencias de cada acto se acaban pagando, lo sé, me conozco.

Por eso, viendo que lo que tengo escrito está contaminado de mi caos, actualizo con otro texto corto.


Ya sabéis que poner títulos no es lo mío.

Dicho esto, nos vemos la semana que viene. Estoy deseando leer más de Draven.

See you
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(¸.•´ (¸.•` ¤ Shin

Shh

-¿Sabes por qué fue Alicia tras la madriguera?

-¿A qué viene esa pregunta?

-Quizás porque estamos atrapados en un pozo.

El tacto húmedo y musgoso de las piedras le provocaba arcadas. Odiaba ensuciarse cuando no tenía como limpiarse. Se frotó las manos en los vaqueros, sabiendo que en la oscuridad su amigo estaba sonriendo. Siempre se burlaba de sus manías.

-Alicia fue tras el conejo y cayó en la madriguera. Nosotros estábamos huyendo por el bosque y me tiraste aquí.

-Te detuviste de golpe.

-Había un pozo.

-Un accidente. Tú paraste, me choqué contra ti y caímos sin dolor.

-Tú caíste sin dolor. Te hice de colchón.

-Lo que sea. Shh… Ya no escucho aullidos.

Con el disgusto dibujado en el rostro ayudó a su amigo a inspeccionar los huecos de las piedras. Buscaron aquellos que podrían servirles de apoyo en la subida e iniciaron la escalada. Las uñas se le hundían en lo que deseaba que no fuera fango acumulado en las grietas. El frío de la noche se fusionaba con la humedad del pozo. En el último tramo su compañero le agarró del brazo y tiró de él para ayudarle salir.

-Lo conseguimos.

Rieron tumbados en la tierra bajo las estrellas que conseguían verse entre las copas de los árboles.

-Aún tenemos que volver a casa. Nadie creerá lo que vimos.

-Nunca lo sabrán.


Les dijo una voz femenina y rasgada. Su silueta eclipsó la poca luz que atravesaba las ramas. Antes de poder levantarse e intentar correr de nuevo ella les cubrió en un manto de oscuridad. 

sábado, 3 de junio de 2017

Actualización Shin

To my little readers:

Por fin tenemos nuevo relato de Draven. Confeti everywhere please. Si sois nuevos por aquí os recomiendo sus relatos. Son los que merecen la pena. Los míos solo llenan hueco...

Debí actualizar ayer pero no pude. A pesar de tener el capítulo 13 de Compañeros en la Sombra preparado me fue imposible ponerme frente al ordenador por motivos de salud.

Estoy un poco satisfecha con el capítulo porque conseguí reescribirlo un par de veces. Sé que debería hacerlo más. Veo muchos (muchísimos) de mis fallos. Repeticiones, coletillas, gramaticales, de redacción… y un largo etcétera. Soy mi peor crítica. Pero conseguir reescribir es un paso.

Por otra parte, me uní a algunas iniciativas en mi IG.

Disfrutad del fin de semana.

See you

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(¸.•´ (¸.•` ¤ Shin

Compañeros en la sombra

Capítulo 13
Ian

Asintió y respiró hondo manteniendo la mirada a su compañero. Jamás se le había pasado por la cabeza que llegaría encontrarse en esa situación con aquel a quien llamaban  Cuervo. Había escuchado ese nombre durante años junto con rumores del trabajo suicida. Después de muchos intentos para que Sharon y Lilith le contaran más se rindió y aceptó la opción de Aaron. Conseguirla a escondidas. Su amigo le había ayudado a colarse por rincones secretos del Hotel, escuchar a hurtadillas y conocer datos que no debían. Aprovechó esos conocimientos para descubrir qué misiones le ocultaba Lilith. Nadie consiguió ver su cara de decepción cuando lo consiguió. Durante años observó a escondidas las pruebas para seleccionar un compañero. Eran iguales a su entrenamiento con la diferencia de que Lilith observaba. Las misiones también eran parecidas. No entendía por qué tanto secretismo con ese trabajo ni por qué no querían que él formase parte. Los compañeros seleccionados cada vez duraban menos. Una noche escuchó hablar a Lilith y Sharon sobre ello, como afectaba a su control en el Hotel, a su reputación de tener a los mejores mercenarios. Ian se mintió a sí mismo diciéndose que lo hacía por ella, por haberle recogido y criado pero, la verdad que no quería reconocer era que quería demostrarla que estaba capacitado para ese trabajo. Sobre todo después de la marcha de Aaron. Demostrar que él era valioso por sí mismo y podría ser el compañero que buscaban para el Cuervo. Demostrar que podría estar bien fuera de su ala protectora. Poder vivir más allá de ser “el enchufado” de Lilith.

-Conozco tú historia. Eras un bebé cuando te acogió.

-¿Es lo que te contó antes del ataque?

-En parte. Dime qué es lo que sabes de tu historia, Ian.

- La historia oficial es que algunos de los trabajadores de Lilith fallecen y dejan hijos sin nadie que les cuide. Ella los acoge y les crían en el hotel, en el mismo mundo por el que murieron los padres. Por alguna razón a mí me cogió cariño y me crió como un hijo con quien fue manteniendo distancia según crecía.

-¿Sabes más?

Ian asintió y continuó hablando.

-Aaron conocía maneras de escuchar a escondidas y entrar en salas prohibidas. En uno de sus paseos encontró uno de los diarios de Lilith. Leyó lo que pudo antes de pudieran descubrirle. Mis padres murieron por estar en medio. No eran trabajadores del Hotel ni mercenarios. Eran personas normales que estaban en casa en un mal momento. Una pelea entre sobrenaturales invadió su piso y murieron en medio del caos. Un accidente. Eso me convirtió en otro de los huérfanos del hotel y supongo que al no estar relacionado con el mundo sobrenatural se sintió culpable. Es lo que me diferencia de los demás.

-¿Por qué dejó Aaron el Hotel?

-Fue poco tiempo después de descubrir mi historia. Tuvo una larga conversación con Lilith y poco después nos abandonó. –Sorbió un poco de la infusión que le había preparado.

 -Está preocupada por Aaron. Sospechaba que esté dando chivatazos de los trabajos que nos encarga.

-Aaron no perjudicaría seriamente a Lilith. Solo quiere llamar su atención.

-Te equivocas, Ian.

-Siente algo por ella. Hemos crecido juntos y he visto como cambiaba su forma de mirarla. Por eso se fue del Hotel. No me lo contó pero creo que cuando ella le rechazó, decidió intentarlo de otra forma.

El moreno tosió para no reírse.

-¿Te molesta?

-Sí. Creí que éramos amigos. Aaron, Sharon y yo crecimos juntos. Sharon es mayor que nosotros pero nos cuidó por igual. Cuando él se fue nos abandonó a los dos. No me gusta confirmar que los lazos que tengo con la gente son gracias a Lilith. Pensé que nuestra amistad no era así.

- Ian…

El rubio se dio cuenta de que se estaba dejando llevar por los recuerdos que siempre bloqueaba. Se obligó a sonreír.

-La investigación sobre Aaron fue suspendida.- Siguió Unax.-  Lilith llevaba un tiempo viendo cambios en el mundo sobrenatural. Sabe que tu amigo es la mejor fuente de información y si sabía algo, podría estar metido en ello. Después de su ataque, lo eliminamos. Lo que no esperábamos era el ataque al Hotel. Lilith descubrió la presencia demasiado tarde. No puso fin a las traiciones a tiempo.

-¿Sabes todo lo que ocurre allí?

-Lo suficiente.  No pudo planear una defensa por falta de datos y no conectó la nueva información con los traidores del Hotel. Pensó que era cosa de Aaron. Después de tu ataque sabe que sea lo que sea va a por ti.

El rubio se atragantó, limpiándose con la manga.

-¿A por mí? ¡Ah!- Ian creyó haberse dado cuenta de algo importante- ¡Eso es! Me salté las reglas y me convertí en tu compañero.

-¿Qué?

- Me interpuse entre quien hubiera sido tu compañero. Necesitas energía y quien quiera que me ataque tiene mucho poder. ¿Habéis investigado a los candidatos?

-Calma rubito. Te equivocas.

Unax sonrió al ver como la expresión de su compañero se tornó a decepción.


-Van a por ti porque Lilith te usó de recipiente.